12 de julio de 2013

TESTIGOS DE LA FE ... HASTA LA MUERTE

Del 8 al 11 de julio se ha celebrado en Burgos la 66 Semana Española de Misionología, una cita irrenunciable en el verano en la que, en esta ocasión, se ha reflexionado sobre la dimensión martirial de la misión.

A lo largo de cuatro días, más de cien asistentes han podido disfrutar de ponencias, mesas redondas y diversos testimonios de destacadas personalidades del mundo de la teología, la animación misionera y los medios de comunicación social. Así nos lo cuenta Carlos Izquierdo Yusta en “SEMBRAR”, revista diocesana de Burgos.

El amplio programa de la Semana Española de Misio­nología 2013 quedaba enmarcado en la clausura del «Año de la fe» y en la inminente beatificación de más de 500 márti­res en Tarragona el próximo mes de octubre. Con el título «Testigos de la fe... hasta la muerte», en la Semana Española de Misionología participaron más de un centenar de personas, entre misioneros, sacerdotes, responsables y anima­dores de las misiones, laicos com­prometidos con la misión y perio­distas. [Leer más...]
La ponencia de apertura corrió a cargo de monseñor Ricar­do Blázquez, quien destacó el sig­nificado del martirio en la historia del cristianismo. Buceó en los orí­genes de la fe cristiana para dife­renciar el martirio de las personas que se autoinmolan para denun­ciar una injusticia o un reivindicar una atención.

En esta línea de fundamentación fueron las ponencias de Car­los Izquierdo -sobre la fe en la cultura actual secularizada- y de Roberto Calvo, quien destacó cómo la Iglesia nace del testimo­nio y se convierte en madre que engendra testigos. Ambas diserta­ciones fueron acompañadas por dos mesas redondas.

La primera, dedicada a la libertad religiosa en el mundo. Dirigida por Javier Menéndez, que presentó el infor­me sobre libertad religiosa en el mundo, fue de notable interés la aportación de Soba Abboud -experta en estudios islámicos- y de Tomás Mi -diácono chino de la iglesia perseguida-. Fue este últi­mo quien centró la atención de los periodistas, impactados por su tes­timonio.

En esta misma orienta­ción «testimonial» discurrió la mesa de misioneros procedentes de Ruanda -Juan Cruz Juaristi-, Argelia -Mari Paz Martín- y Sierra Leona -Luis Pérez-. Escalofriantes algunos de sus relatos. En ellos se pudo comprobar que la fe com­porta riesgo extremo.

Una historia para contar

No es habitual que una semana de teología lleve en programa una mesa redonda de periodistas. Se esperaba con interés la aportación de representantes de los principa­les periódicos del país para hablar de la noticia y lo noticiable de la vida de un misionero. La habilidad del moderador, el también perio­dista Francisco Serrano, hizo que los profesionales de los mass media pasaran no pocos apuros para garantizar que no es el sensacionalismo lo que prima en la noticia actual. Insistieron que la noticia es, precisamente, sacar a alguien del anonimato porque ha hecho algo interesante para los demás.

En vísperas de la clausura lo que parecía una tarde cultural se convirtió en un bellísimo testimo­nio de martirio. Mikel Larburu, conocedor de no pocos mártires recientes en tierras argelinas, hizo de guía para el visionado de la película «De dioses y hombres».

Misioneros y mártires

La clausura tenía puesta la mirada en la próxima beatificación de mártires en nuestro país. La burgalesa Encarnación González, directora de la Oficina para la causa de los Santos de la Confe­rencia Episcopal Española, insistió en la importancia de este evento para la Iglesia de nuestra nación. No tanto por el número, sino por lo que tienen de testimonio. Donde hay mártires nacen nuevos cristia­nos. El evento puede ser una con­firmación para tantos creyentes desanimados. Así lo ratificó tam­bién el periodista Fernando de Haro, participante de la semana, que ha publicado recientemente la novela «Cristianosy leones».

Cerró la Semana el arzobispo de Toledo y presidente de la Comi­sión Episcopal de Misiones, Brau­lio Rodríguez Plaza, aludiendo al papa Francisco y su ánimo perma­nente a ser misioneros del gesto. Tras su reciente viaje a Lampedusa, Francisco se convierte de nuevo es testigo de lo posible: siempre es posible acercarse un poco más; siempre es posible extender la mano de amigo des­pués de estar cerca. Siempre es posible mirar, acoger, hablar... de nuestra fe, aunque nos tiente el respeto o el sentirnos inoportunos