"Por urgente que sea que los obispos
europeos necesiten sacerdotes, siempre deben verificar de dónde son, qué están
haciendo y si se necesitan en su país de origen"
En tiempos de escasez vocacional en
Europa una de las soluciones que han ayudado a frenar algo esta sangría ha sido
la llegada de sacerdotes de otros continentes. Muchos de ellos han llegado
de África, y su presencia ha ayudado a las iglesias locales a poder seguir
ofreciendo los sacramentos.
Sin embargo, detrás de esta situación
existe también un grave problema. Algunos de estos religiosos africanos se
encuentran en Europa sin el permiso de sus obispos. Los sacerdotes que
hacen esto dejan sus países atraídos por una vida mejor, pero para sus obispos
supone un auténtico desafío.



















































