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5 de agosto de 2013

LA DRA. OLGA MONTESINOS Y UN GRUPO DE VOLUNTARIOS PASAN SU VERANO EN HAITÍ

Hoy día en esta sociedad que nos toca vivir, leer experiencias de jóvenes que se dan a los más necesitados en territorios de misión, es como esa brisa fresca que tanto nos agrada en los tiempos de calor.


Por eso, después de insistir a la Dra. Olga Montesinos del Departamento de Radiología del Hospital de Segovia que nos contara su experiencia misionera en Haití junto con un grupo de voluntarios, y que la compartiera con nosotros; hoy, con mucho gozo, os invito a que, también vosotros podáis enriqueceros con sus vivencias en uno de los países más pobres del planeta: HAITÍ.

ÁLBUM FOTOGRÁFICO DEL TRABAJO DE LOS VOLUNTARIOS EN HAITÍ 
HAITÍ, VERANO DE 2012
Me cuesta empezar a escribir sobre ello porque después de ya casi un 1 año no lo había hecho...tampoco he hablado mucho así que creo que está todo en el corazón.

Hace como unos 4-5 años conocí a una Carmelita Vedruna, Hna. Nati, que irradia amor a los pobres por los cuatro costados...en un entorno no cristiano, el mío en ese momento, a través de una amiga. Estuve un tiempo sin saber de ella y esta amiga me dijo que estaba en Haití, cuando sucedió el terremoto.

Cuando volví a verla contaba cosas que yo pensé que no podrían existir...pero su manera de hacerlo, con tanto amor, me cautivó. Ella había estado en Honduras y otros sitios, pero de Haití hablaba de una manera especial. Así el Señor puso en mi corazón la inquietud de ir a Haití, Él se valió de Nati para que yo le diera mi sí.

Es cierto que siempre había tenido inquietud por ir a algún sitio del tercer mundo, en concreto a África, pero se presentó así de natural, sencillo. En ese momento ya estaba viviendo mi vida cristiana de verdad y lo sentí, ahora con más certeza, como una llamada del Señor, a salir de mi comodidad, de mi día a día lleno de cosas que hacer, pero poco entregado a quien verdaderamente lo necesita.

Yo hasta hace muy muy poco era una persona que vivía completamente al margen de Dios, y sé que acercarme a Su Trascendencia me ayudó a decidir que no estoy en esta vida para pasar lo mejor que pueda y vivir como si se fuera a acabar mañana, que estoy aquí por Amor, y que eso es lo que tengo que dar, o intentar, porque no siempre puedo o quiero, y que es Dios el que me impulsa a hacerlo. Así decidí en contra de muchos miedos y dificultades más prácticas, irme a Haití un mesecito.

Aunque el tema de los días en trabajo no fue tan sencillo, todo se arregló. Los preparativos fueron literalmente una locura, porque compaginarlo con el trabajo y mi vida social y familiar a veces me parecía tarea imposible...Pero llegamos a Haití, después de un viaje algo largo pero cómodo, sin grandes cosas.

Lo primero, bajar del avión y ese calor...me aterraba porque yo lo llevo fatal y además soy muy blanquita de piel y el sol me da un miedo (es un verdadero rollo el tema del sol!)...pero primer contacto superado, casi ni me di cuenta..

.Al llegar al aeropuerto recuerdo una auténtica locura, manos negras x todos los lados, para coger tus maletas, que en vez de en una cinta dando vueltas estaban amontonadas y no podías ni llegar...Algunos voluntarios que repetían del año anterior nos dijeron: Bienvenidos a Haití. Así es, Haití es otro mundo.

Nada de lo que yo me podía imaginar estaba allí, pero yo me sentía como sí hubiera estado con ellos toda la vida...que curioso! No eché de menos casi nada, ahora soy más consciente de la falta de tantas comodidades...pero allí no...Todo empezó como por rutina, como si lo hubiera estado haciendo ayer, pero era todo nuevo.

Es cierto, que estaba ya Bea, había llegado 15 días antes y estaba todo hecho! Ella me enseñaba donde estaban las necesidades, qué querían de nosotros y hasta dónde podíamos llegar.

Así fueron pasando los días. Nos levantábamos, desayunábamos y unos iban al campamento y nosotras al área de salud (médico y enfermera). Allí hay mucho que hacer con muy poco, pero la imaginación es poderosa!! Visitábamos las familias que más lo necesitaban, e iban surgiendo cosas sobre la marcha...improvisación total! Mi trabajo aquí no tiene nada que ver, pero daba igual...la sensación de haberlo hecho siempre aún me deja un poco alucinada...pero es cierto que si tú das, todo se pone fácil...si lo dejas en Sus manos, Él te ayuda...

En Haití he aprendido muchas cosas, pero quizá lo más importante es que "Lo que no se da, se pierde". Es una frase de la Madre Teresa, pero para mí se hizo real en Haití. Claro que lo material si no lo das se pierde, pero sobre todo, te pierdes tú, si no te das a tí mismo, con tus defectos también, te pierdes...

Este año por varias circunstancias no puedo ir, pero ya siento que algo de mi se pierde...porque en Haití dejé un trocito de mi corazón y siempre estará allí. Intento tener presente a Haití en Segovia, en mi día a día y con mi gente, pero no es lo mismo aunque no sea menos importante. Este año rezaré por los voluntarios que van, que se encuentren con la pobreza, que tanta falta nos hace en este mundo, que se aprende mucho de ellos y sobre todo, rezaré porque se den...


Dra. Olga Montesinos