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2 de enero de 2015

INTENCIÓN MISIONERA DEL PAPA FRANCISCO PARA ESTE MES DE ENERO

“Para que en este año dedicado a la vida consagrada, los religiosos y las religiosas redescubran la alegría de seguir a Cristo y se dediquen con celo al servicio de los pobres”.

El Papa Francisco se reunió con la Unión de Superiores Generales a finales de noviembre de 2013. Aprovechó la ocasión para anunciar que el 2015 será un año dedicado a la vida consagrada. De aquí que la Intención por la Evangelización de enero 2015 se ocupe de la vida consagrada. No es por error que la intención exprese una esperanza que el Papa Francisco ha enunciado insistentemente refiriéndose a todos los cristianos; es decir, “que conozcamos y vivamos la alegría del Evangelio y que lo transmitamos a los pobres”.

En esta ocasión, esa intención se dirige a mujeres y hombres que viven la vida consagrada propia de los votos. Los Religiosos tienen un papel de liderazgo especial en la iglesia. En dicho encuentro, dijo que los religiosos "son hombres y mujeres capaces de despertar al mundo. La vida consagrada es profecía. Dios nos pide que salgamos volando del nido para dirigirnos a las fronteras del mundo". El Papa Francisco ha hablado de la misión de los religiosos como "levadura para desarrollar una sociedad más justa y fraterna, como don para el Pueblo de Dios en su peregrinar”.

El mundo occidental, propicia que los religiosos experimenten cierta falta de alegría y una pérdida de esperanza. Comencemos por nuestra crisis de vocaciones, la realidad de nuestro envejecimiento y la naturaleza aparentemente inútil de nuestros ministerios, frente a un mundo nada interesado en escuchar el mensaje del Evangelio. El Papa Francisco, como religioso que es, tiene clara conciencia de los vericuetos por los que la vida religiosa va debilitándose en la fuerza de sus palabras y acciones, y en la eficacia de su testimonio. Nos invita a orar por la recuperación de la alegría, como fruto de la profundización en las raíces de nuestra vocación reviviendo aquellas aspiraciones que al principio nos atraían a la vida consagrada.

El Papa Francisco sabe que la alegría del Evangelio se hermana con el servicio a los pobres. En esta intención para la oración, emplea la palabra celo. Esa palabra implica un profundo deseo y compromiso. El Evangelio nos dice que Jesús tuvo compasión de los necesitados, porque eran como ovejas sin pastor. El Papa Francisco nos invita a imitar al Señor en su compasión. Ha plasmado una buena imagen en Evangeli Gaudium: "Un evangelizador nunca puede parecerse a uno que viene de un funeral”. Lo manifiesta en su propio ministerio ¿cuándo hemos visto su cara sin una sonrisa? Si aparece serio, por lo general es porque está censurando excesos, sea de clericalismo o de egoísmo. De lo contrario, muestra un rostro radiante, sobre todo cuando trata con mujeres y hombres pobres y sencillos.

En todas nuestras órdenes y congregaciones, hay hombres y mujeres que destacan por su servicio a los pobres y su alegría al hacerlo. No son siempre aquellos con los que es más fácil convivir. Nos ponen en aprieto a todos con su entrega y sus advertencias. En este año dedicado a la vida consagrada, tomemos en serio la petición que nos hace el Papa de que llevemos "la luz de Cristo allí donde las sombras son más oscuras a fin de que su esperanza llegue a los corazones desalentados". No se necesita mucha imaginación para dar con dichas sombras oscuras en nuestro mundo.

Phillip Shano, sj