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8 de junio de 2015

NUESTRO MISIONERO SEGOVIANO, P. JESÚS PÉREZ GARCÍA, NOS ESCRIBE DESDE ARGENTINA

Querida familia y amigos de España:

Llevo mucho tiempo sin escribir mis “crónicas argentinas”, y eso hace cada días más difícil, porque se acumulan acontecimientos y se pierde la memoria.
Pero en fin, ahí vamos.  Comienzo de lo reciente y me voy remontando…

Este fin de semana de Pentecostés ha sido muy tranquilo: día con mi comunidad de sacerdotes legionarios: fuimos a comer a una parrilla y me di un buen paseo en bicicleta por la zona norte de la ciudad (para quien quiera buscar por google map: bosques de Palermo, hipódromo, etc…). No faltó un buen rato de oración comunitaria. Hoy, 25 de mayo, es festivo aquí: el primer gobierno patrio.

En estos tres últimos meses he empezado a dar clases de Escuela de la Fe. He dado un curso de cómo afrontar el dolor y el duelo, y otro de introducción a la espiritualidad cristiana del laico. La gente es muy receptiva y con ganas de formarse para poder hacer algo por los demás.

Estoy acompañando y formado un grupo de 7 matrimonios y juntos estamos preparando una renovación matrimonial: un fin de semana de reflexión y encuentro de pareja. Será del 14 al 16 de agosto. Sobre todo estamos trabajando mucho los temas de comunicación de pareja, de armar un proyecto de familia y del amor como un compromiso creciente.

Los lunes por la mañana celebro misa (8.30 am) y confieso en la Parroquia Santa Teresita, y los lunes terceros de mes doy ahí un pequeño retiro espiritual para las personas que quieran asistir.

Cada día admiro más al Colegio Mano Amiga. Ahora que puedo dedicar más tiempo a hablar con los chicos y algunas familias, a confesar y acompañar a los profesores, palpo el bien que se hace a estos chicos muy “carenciados” como dicen aquí, y a sus familias. Reciben muy buena formación, hay mucho espíritu de superación y de crecimiento.
También me toca participar y animar al equipo que busca fondos para sostener al colegio. Este año estamos muy necesitados porque hemos crecido en número de alumnos, porque la inflación del país es galopante… Son un poco más de 500 alumnos, es decir, 500 becas que conseguir. La semana pasada tuvimos una reunión con el nuevo equipo asesor y durante estos meses han realizado varios eventos para conseguir becas. Además siguen visitando empresas para conseguir donaciones en especie y padrinazgos empresariales, para ir también buscando empleos para los alumnos que terminen.

Del 24 al 26 de abril prediqué unos ejercicios espirituales a 22 señoras, sobre el Espíritu Santo en nuestras vidas. Como siempre, fue un fin de semana intenso, todo el tiempo dedicado a dar charlas, confesando y atendiendo. Como suele ser habitual en mí en la entrada del otoño (aquí estamos en otoño) me resfrié y terminé casi sin voz.

También estoy dirigiendo un taller sobre adolescencia: son 7 sesiones en las que todos los participantes (15 personas) analizan un aspecto de la adolescencia, basados en un buen libro, y luego hacemos un rato de debate e intercambio. Me baso en un libro y un blog del P. José E. García Sentandreu, legionario de Cristo (ver http://www.el-adolescente.com/)

En el fin de semana de inicio de mayo, la comunidad nos fuimos al campo, y aunque llovió bastante, pudimos disfrutar muchísimo del ambiente fresco, de los cielos estrellados (lejos de la contaminación acústica y lumínica) y de la inmensidad de la pampa (kilómetros y kilómetros de llanura verde, de cultivos de soja, maíz y pastizales).

Colegio Oakhill, donde soy capellán: ya estamos al final del primer semestre, en tiempo de exámenes. Son 900 alumnos, desde preescolar hasta lo que en España es bachillerato. Las actividades del colegio son continuas: 10 abril fue el Family day; día de los abuelos; convivencias y campamentos por grupos; salidas culturales; muchos torneos deportivos… Y en todo eso, la labor de capellán de confesar, misas, dar algunas clases, atender a profesores y familias, apoyar al equipo directivo, etc…
Hace 15 días falleció repentinamente una maestra de primaria; fue muy impactante para todos y fue muy bonito ver a toda la comunidad volcada en agradecer y reconocer la labor de esa maestra.

Según voy conociendo más a la gente, voy a visitar a familias, a comer o cenar con ellos. Es una forma muy buena de tener más cercanía y confianza.

La semana santa la pasé con Familia Misionera. Fuimos 23 familias a un pueblo llamado Olivera, y visitamos todas las casas, especialmente donde había enfermos. Iban animando a participar en los oficios litúrgicos y a motivar a la gente, pues ese pueblo ha sufrido en los últimos años varias inundaciones. También, en un pueblo cercano, fueron 150 chicos y chicas de Juventud Misionera, muchos de nuestros colegios; como dice el Papa Francisco “hicieron mucho lío, pero del bueno”.

Y como mi cumpleaños era el domingo de resurrección, lo celebré muy bien acompañado con esas familias misioneras, con una buena cena y tarta después de la misa de la Vigilia Pascual. Eso sí, llegué muerto a casa el domingo por la tarde; un refrán de curas dice “Cristo resucita el domingo de Pascua, pero los curas mueren ese día”. Bueno, algo de razón tiene.

En fin, cierro ya para no alargarme más.
Aquí empieza a hacer frío. Ahora sí ha entrado el otoño y en este fin de semana han bajado las temperaturas casi 10 grados, pero es que antes eran demasiado altas para la época.

Espero que sigáis rezando por mí, pues yo rezo por vosotros. Muy amenudo me acuerdo de mi familia, de mis amigos de Sevilla, Madrid, Córdoba y otros lugares, al encontrar anotaciones o al repasar mi libreta de direcciones, o simplemente porque me viene algún recuerdo especial.


Para todos, un abrazo fuerte y mi oración. P. Jesús Pérez G., L.C.