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26 de junio de 2015

UN INFORME MISIONERO SOBRE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DA LA RAZÓN A LA ENCÍCLICA DEL PAPA

El Papa lo afirmaba en la encíclica “Laudito si”: “Es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios”.

Desgraciadamente, el informe “Violencia contra los Pueblos Indígenas en Brasil” no hace sino dar la razón a esta advertencia del Papa. Presentado el pasado viernes 19 de junio en la sede de la Conferencia Episcopal Brasileña, el informe ha sido elaborado por el CIMI, el Consejo Indígena Misionero, que desde 1972 acompaña y defiende a los pueblos aborígenes de la Amazonia y de otras zonas de Brasil.

Los datos del año 2014 son negativos, especialmente en relación con los casos de asesinatos, suicidios, mortalidad infantil, invasiones de tierras y exploración ilegal de recursos naturales. “La situación entre los pueblos indígenas es muy complicada”, dice Mons. Erwin Kräutler, presidente del CIMI y obispo de Xingu, en la cuenca del Amazonas y con mucha población indígena. “Es necesario resistir de forma abnegada junto a los condenados de esta tierra. Que Dios nos dé salud para seguir adelante”, añade, y, además, confirma las alertas del Papa Francisco ante los ataques sufridos por los pueblos indígenas en el mundo. El líder indígena de los Guarani-Kaiowá, Tito Vilhalva, en la presentación en Brasilia señalaba que “el pistolero mata, el hambre mata, los atropellos matan, los suicidios matan”.

El informe se ha elaborado a partir de datos de denuncias, de comunicaciones y relatos de los pueblos, de los líderes y de las organizaciones indígenas, de información de los misioneros que trabajan en estas zonas y, también, de noticias que han llegado hasta los medios de comunicación. Incluye fuentes oficiales.

De esto se deduce que 135 indígenas se suicidaron en el año 2014. El mayor número de suicidios en 29 años de informes y registros del CIMI. El misionero Cleber Buzatto señalaba que era preocupante el número de suicidios en la zona del Alto Rio Solimões, en el Amazonas, donde viven los tituna, kokama y caixana. Ante las decisiones que afectan a sus tierras, “las comunidades se sienten vulnerables, desasistidas”.

Por otro lado, 138 indígenas fueron asesinados el año pasado, un aumento notable, con respecto a los 97 del año 2013. Y otro de los datos más impactantes del informe hace referencia a la mortalidad infantil. La coordinadora del informe, Lúcia Helena Rangel, no dudaba en señalar que “la mortalidad infantil y los suicidios están exterminando a la juventud indígena. Estamos ante una situación absolutamente grave”. Los datos apuntan a 785 muertes de niños entre 0 y 5 años, por encima de las 693 del 2013. Los xavante, en el Mato Grosso, han sido el pueblo con mayor número de niños fallecidos, con 116, lo que significa que han sufrido una tasa de mortalidad infantil de 141 por mil, cuando la media de Brasil es de 17 por mil. En Altamira, en Pará, un municipio afectado por las obras de la hidroeléctrica de Belo Monte, la tasa de mortalidad infantil alcanzó los 141,84 por mil.

El informe del CIMI incluye también artículos que contextualizan y profundizan el análisis de los datos reunidos. Las acciones de demarcación de las tierras indígenas, que estaban presupuestadas ya, y que no se han llevado a cabo, muestran que el problema no está en la falta de recursos económicos. También se aborda la histórica violencia institucional practicada con los pueblos indígenas, a partir de casos muy graves de violencias llevadas a cabo por las fuerzas policiales en el 2014.


El Papa en la encíclica insistía en que, para los pueblos indígenas, “la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura”. El informe del CIMI le da la razón.

Fuente: OMPRESS