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8 de diciembre de 2016

EL PAPA: LOS MISIONEROS NO HACEN PROSELITISMO COMO “HINCHAS”

«La Navidad es un día de gran alegría también exterior, pero es sobre todo un avenimiento religioso para el que se necesita una preparación espiritual»
Llamada navideña del Papa para abandonar «los ídolos del éxito, del poder y del dinero» y a acoger a Dios. «Cuando un misionero anuncia a Jesús no hace proselitismo, como un “hincha” que busca más seguidores para su equipo», aseguró Francisco. 
Y exhortó a «dejar las vías, cómodas pero que desvían, de los ídolos de este mundo: el éxito a cualquier precio, el poder en detrimento de los más débiles, la sed de riquezas, el placer a cualquier precio».
En este segundo domingo de Adviento, el Papa se asomó a la ventana del estudio del Palacio Apostólico para recitar el Ángelus con los fieles reunidos en la Plaza San Pedro para la oración mariana. El Pontífice hizo propia la invitación de Juan el Bautista: «Conviértanse, porque el reino de los cielos está cerca». Y subrayó que con estas mismas palabras Jesús comenzó su misión en Galilea, y «tal será también el anuncio que deberán llevar los discípulos en su primera experiencia misionera».

Comentando el evangelio dominical, Jorge Mario Bergoglio recordó que el evangelista Mateo presenta a Juan «como aquel que prepara el camino al Cristo que viene, y a los discípulos como los continuadores de la predicación de Jesús». Se trata del mismo anuncio: «Viene el Reino de Dios, es más, está cerca, está entre nosotros». Y este, insistió el Papa, es el mensaje central de cualquier misión cristiana. «Pero, ¿qué es —se preguntó el Pontífice— este Reino de los Cielos? Pensamos inmediatamente en algo que tiene que ver con el más allá: la vida eterna. Claro, el Reino de Dios se extenderá sin fin más allá de la vida terrena, pero la bella noticia que Jesús nos trae y que Juan anticipa es que no debemos esperar en el futuro el Reino de Dios».

De hecho, puntualizó Bergoglio, «el Reino de Dios se ha acercado, de alguna manera ya está presente y podemos experimentar desde ahora su potencia espiritual: Dios viene a establecer su señoría en nuestra historia, en nuestra vida de cada día y allí donde es acogida con fe y humildad germinan el amor, la alegría y la paz». La condición para formar parte de este Reino, prosiguió el Pontífice, es hacer «un cambio en nuestra vida, es decir convertirnos».

Por este motivo, Papa Francisco invitó a «abrir la vía al Señor que viene», porque Cristo «no nos quita nuestra libertad, sino que nos da la verdadera felicidad». Con el nacimiento de Jesús en Belén, explicó, «es Dios mismo que viene a morar entre nosotros para librarnos del egoísmo, del pecado y de la corrupción». Por lo tanto, añadió Francisco, «la Navidad es un día de gran alegría también exterior, pero es sobre todo un avenimiento religioso para el que se necesita una preparación espiritual». Entonces, «en este tiempo de Adviento, dejémonos guiar por la exhortación del Bautista de preparar el camino del Señor y enderezar sus senderos». 
Y, sostuvo el Papa, «preparamos la vía del Señor y enderezamos sus senderos cuando examinamos nuestra conciencia, cuando escrutamos nuestras actitudes, cuando, con sinceridad y confianza, confesamos nuestros pecados en el Sacramento de la Penitencia». En este Sacramento, efectivamente, «nosotros experimentamos en nuestro corazón la cercanía del Reino de Dios y su salvación». Por lo tanto, «la salvación de Dios es obra de un amor mucho más grande que nuestros pecados, solo el amor de Dios puede cancelar el pecado y liberar del mal, y solo el amor de Dios puede orientarnos por la vía del bien».

Jorge Mario Bergoglio invocó el ayudo de la Virgen: «Que nos ayude para prepararnos al encuentro con este Amor cada vez más grande, que en la Noche de Navidad se hizo pequeño pequeño, como una semilla que cae sobre la tierra, la semilla del Reino de Dios».

Después del Ángelus, el Papa dirigió su saludo «a todos ustedes, romanos y peregrinos». En particular recordó a «los fieles que vinieron de Córdoba, Jaén y Valencia, en España, de Split y Makarska, en Croacia, de las parroquias de Santa María de la Oración y de la Santísima Sangre de Cristo en Roma. «A todos les deseo un buen domingo y un buen camino de Adviento —afirmó Francisco. Hasta volver a vernos para la fiesta de María Inmaculada. En estos días, recemos unidos pidiendo su maternal intercesión para la conversión de los corazones y el don de la paz. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen provecho!».

Francisco citó a los romanos y a los peregrinos el próximo 8 de diciembre, en ocasión de la fiesta de la Inmaculada Concepción, para la tradicional visita a la Plaza de España. En Twitter, el Pontífice definió el Adviento con estas palabras: «tiempo para preparar nuestros corazones a acoger a Cristo Salvador, nuestra esperanza».

 GIACOMO GALEAZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Fuente: Vatican Insider