“Tenemos con nosotros a Geoffroy, que no tiene hermanos, sus padres han muerto como consecuencia de una granada y su casa fue quemada. Los soldados lo trajeron a Bangui con un taxi-moto y lo dejaron en la puerta de nuestro convento sin mucha explicación".
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El superior del convento, el misionero italiano Federico
Trinchero comparte con sus hermanos de la orden carmelita cómo estas personas,
la mayoría mujeres y niños sin nada, les están ayudando a vivir el
Evangelio.
He aquí algunas de las cosas que cuenta:
“Durante este
tiempo ha nacido una escuela de emergencia, gracias a la
iniciativa de los profesores católicos presentes entre los refugiados. El órgano
encargado de construir la escuela quería hacerla en el campo de fútbol.
Al
final, la escuela se ha construido en el jardín de las monjas, a pocos
metros de nuestra puerta. En la jornada inaugural, sentado en la
presidencia, me brindaron los honores dignos de un director de colegio de una
popularísima escuela con clases.
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“Tenemos con nosotros a Geoffroy, un niño de 12
años, de Bossangoa, un pueblo situado a 400 kilómetros al norte de Bangui, que
no tiene hermanos, sus padres han muerto como consecuencia de una
granada y su casa fue quemada. Los soldados lo trajeron a Bangui con un
taxi-moto y lo dejaron en la puerta de nuestro convento sin mucha
explicación. Después de lavarlo, vestirlo, alimentarlo… estamos
intentando encontrar una solución para su futuro.
Mientras tanto, sin mucha
dificultad, Geoffroy se va adaptando a las costumbres y tradiciones del
convento, tal vez un poco perdido por la acogida de 12 jóvenes frailes [en
la foto bajo estas líneas], pero feliz de dormir en un lugar seguro.
Todo esto parece como la versión africana de «Marcelino, pan y
vino»”.
El Santísimo, sin
molestarse, atraviesa nuestro campamento de refugiados en un caleidoscopio de
colores, olores, humos y perfumes, barro y polvo. Y, mientras hago esta
procesión surrealista, en mi corazón doy gracias a Dios y a estas personas, que
quizás no saben que están obligándonos a mí y a mis hermanos a vivir un poco más
de cerca el Evangelio”.
Fuente: OMPress