En un
verano cargado de graves problemas sociales alrededor del mundo, los misioneros
han permanecido junto a su pueblo. Este es el mensaje de fondo de la última
campaña internacional de OMP: #SeguimosAquí
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Los militares de Malí, en una calle de Bamako, durante
el golpe de Estado, el 18 de agosto. Foto: EFE / EPA / Moussa Kalapo
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Pueden ser de
una congregación u otra, hombre o mujer, enfrentarse al hambre, la violencia o
al coronavirus en distintos lugares del mundo. Da igual. Hay una cosa común a
todos los misioneros: «Estamos aquí» y «no nos iremos».
Pero este no es
solo el lema de la última campaña de las Obras Misionales Pontificias –lanzada
este martes junto a un vídeo para poner en valor el trabajo de los misioneros
en esta hora incierta para el mundo–, sino también una realidad en la vida de
Melibea González, que pertenece a la congregación de las Misioneras de Cristo
Jesús y que lleva 45 años viviendo en Venezuela, atendiendo a los más
necesitados.




















































