La labor de la congregación del patrón de Madrid tanto en el campo de la caridad como en la formación o el culto, es "invitar a vivir el Evangelio como lo vivieron san Isidro y santa María de la Cabeza"
Este lunes 15 de mayo, los habitantes de Manyatta, una aldea en el interior de
Kenia, han celebrado la fiesta de san Isidro como si fueran del mismo centro de
Madrid. Lo hacen desde el año 2009, cuando la madrileña Congregación de San
Isidro empezó a ayudarlos con un incipiente proyecto de desarrollo.
Todo
comenzó cuando el presidente de la congregación, Luis Manuel Velasco, y su
esposa, que estaban estudiando en San Dámaso, se encontraron a una de sus
compañeras, la religiosa keniata Magdalena Katungue, llorando por los pasillos.
«Al preguntarle qué le pasaba nos dijo que había recibido noticias de su pueblo
diciéndole que se estaban muriendo de hambre. Nosotros lo vimos como una
llamada providencial que nos estaba haciendo san Isidro y nos decidimos a
ayudar», cuenta.



















































