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10 de noviembre de 2014

LOS 300 HUÉRFANOS DEL ÉBOLA

El misionero P. Luis Pérez escribe para los lectores de ABC sobre los pequeños que han quedado solos tras morir sus padres de ébola; estigmatizados y abandonados a su suerte, ahora recibirán atención por parte de los Salesianos

La situación en el País con respecto a la incidencia del ébola sigue, más o menos, igual

Ha habido alguna mejora, otras realidades han empeorado, en unos distritos los muertos y afectados han disminuido, en otros han aumentado; la ayuda internacional, tan necesaria, está llegando, aunque muy despacio; siguen haciendo falta personal sanitario preparado y los medios adecuados para poder frenar y combatir la epidemia con eficacia. 


Es decir, que el balance nos da una situación grave, estabilizaba en niveles altos de la presencia del virus y sus consecuencias. Todavía tenemos, por desgracia, para rato.


Las cifras oficiales, es decir, los que se cuentan por haber asistido a un centro sanitario, son unos 4.300 afectados, más de 1.200 muertos y 870 supervivientes. Asimismo, según los organismos internacionales, hay más de 300 niños huérfanos no infectados y unos 600 que permanecen en cuarentena todos ellos son hijos de padres que han muerto a causa del ébola.

La ayuda internacional va llegando: se han abierto tres laboratorios para poder detectar el ébola en distintos lugares del país, por lo tanto ahora son cinco en lugar de dos; la Diócesis de Makeni está tratando de poner en funcionamiento uno en el hospital que aquí tiene, ya hay algunos benefactores disponibles, pero la realización es cara; estos laboratorios son esenciales ya que cuanto antes se detecta la infección y se comienza a tratar más altas son las posibilidades de salvar vidas

También se han abierto, o están a punto a comenzar a funcionar, tres centros de aislamiento-observación y otros tantos de tratamiento. Los de aislamiento-observación siguen, por 21 días (los que emplea el virus para manifestar los síntomas) a las personas que hayan estado en contacto con afectados o muertos, si durante este periodo el virus no se manifiesta la persona es dada de alta; de lo contrario pasa al centro de tratamiento donde se comienza a intentar la curación. Estos centros están patrocinados y gestionados por el Estado o, los nuevos, por ONGs, o países como Gran Bretaña, Italia, Cuba, España. La apertura de estos centros ha supuesto la llegada de personal sanitario preparado y de los medios para poder realizar este trabajo tan delicado, peligroso y que requiere instrumental-material muy específico.

Aquí (personal, centros y medios) reside la clave de la lucha contra el ébola; junto a las medidas de prevención del contagio que las Autoridades e Instituciones repiten con machacona insistencia. Medios que cuestan dinero, el País hace lo que puede, pero la pandemia es tal que no puede llegar a todo. Por ello es imprescindible la solidaridad internacional que, por otra parte, sería una consecuencia de la justicia y de unas relaciones económicas y comerciales más de «igual a igual», con una distribución de beneficios más equilibrada entre el «norte» y el «sur». Se podría decir que la causa principal de lo que está pasando en Sierra Leona es la pobreza, no por ser un país pobre, sino porque sus gentes han sido empobrecidos.


Son los tres niños supervivientes de varias
casas afectadas por el ébola, quedan huérfanos
He aludido a algunas luces que se van encendiendo y van «iluminando» la situación. Por desgracia también hay sombras como ya he dicho, y sombras nuevas que se han cernido sobre la población: «los huérfanos del ébola» como se ha dado en llamarlos, que se estiman en más de 300 en el país.

En muchos países, más en los pobres que en los ricos, hay niños «de la calle», sin escolarizar, desnutridos, endémicamente enfermos «maras» huérfanos…En África también hay huérfanos y muchos; lo que en África, generalmente hablando, no existen son huérfanos abandonados, de hecho un buen número de niños-as se crían con sus tíos o abuelos. 

La familia en África es «alargada», aglutina a personas incluso de parentesco lejano, por lo tanto cuando un niño-a y se queda huérfano se incorpora a otra casa donde tenga familiares. Ese núcleo será su punto de referencia, de relación, de pertenencia, de subsistencia, el niño-a no queda a la deriva, se siente acogido, está con los suyos que compartirán con él o con ella lo que son y lo que tienen, con ellos vivirá, en muchas ocasiones malvivirá como malviven los que los acogen; pero está y vive con los suyos.

La nueva sombra que ha trastocado este aspecto de la cultura y de la vida en Sierra Leona, es el ébola: el miedo al contagio, el pensar que el niño-a (aunque curado o dado negativo) habiendo sus padres muerto por el ébola pueda ser peligroso, quedan estigmatizados y abandonados a su suerte. Para estos niños-as el foso de la pobreza y de la indigencia se hace más profundo, más negro, más sin esperanza, se les roba un poco más de una infancia que ya era una infancia sufrida, que casi no era infancia.

El gobierno ha salido al paso de esta situación determinando que estos niños-as, después de seguir el «protocolo» general para todos y cuando ya estén curados, o se confirme que no están afectados, sean acogidos en un centro que los atienda. Ha encargado esta labor a Los Salesianos, que son los que más preparados están para tratar con niños y han puesto alguna estructura a disposición de este servicio. Alguna que otra institución ha acogido a algunos y otras están tratando de organizar algún tipo de apoyo y seguimiento. Estructuras y medios que son del todo insuficientes para los «huérfanos» actuales y para los que, con toda seguridad, están por llegar…

Niños de una de las aldeas de interior en Sierra Leona.
Pese a todo, ríen y hacen bromas
Por otra parte, no todas las familias rechazan a estos niños-as, quieren llevárselos con ellas, pero no es tan fácil, necesitan apoyo económico para el mantenimiento y los medios oportunos para el seguimiento sanitario adecuado en caso necesario…¡En fin! Que volvemos a lo mismo: soporte económico, tanto para los centros de acogida como para las familias que, superando el miedo con el afecto y la cultura que les es propia, se quieren hacer cargo de estos niños-as.

Todos: autoridades, iglesias, asociaciones, sociedad civil-familias están tratando de encontrar la mejor solución, desde los diversos puntos de vista (sanitario, económico, de sensibilización…) para este nuevo reto que afecta a las vidas de estos niños-as a los cuales les es difícil comprender que les rechacen, marginen y estigmaticen. Se está intensificando la campaña de sensibilización, de la sociedad y de las familias, de que el huérfano de padres muertos por ébola si no fue infectado o está curado no es peligroso.

Luces y sombras, todos seguimos trabajando para que la luz se imponga y seguimos esperando que el trabajo y colaboración interior siga creciendo, que la ayuda internacional siga llegando y con mayor celeridad, que los medios necesarios estén, lo antes posible, a disposición de los que están arriesgando su vida para el bien de los demás y del País entero. Mucho depende de los «de aquí», otro tanto, o más, depende «de los de allí» de los que más tienen y no tanto necesitan.

Muchos saludos y hasta la semana que viene.
P. Luis Pérez Hernández s.x.
Misionero Javeriano en Sierra Leona

Fuente: ABC