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16 de abril de 2016

DOMINGO 17 DE ABRIL, JORNADA VOCACIONES NATIVAS: “TESTIMONIO VOCACIONES NATIVAS”

“El sacerdocio es un servicio para los fieles, más allá de las localidades o las tribus” Inegbu Frankline Obinna es un seminarista nigeriano.

Su seminario, en Nigeria, ha sido ayudado por OMP España con 168.620,00$. Después de años de formación en varias tribus, Inegbu Frankline afirma que su sacerdocio es para toda la Iglesia, y no se circunscribe a una etnia en concreto. 

La llamada de Cristo no es algo individual, sino que le mueve a entregarse a los demás. Esta vocación nativa asegura y facilita el trabajo de la Iglesia en las tribus de Nigeria. Es una fe encarnada, con acento local.


“El pensamiento de ser cura empezó en mi tierna infancia. Así que, después de graduarme en el Seminario menor Kizito en Yyegwu, y, di mi primer paso en el feliz viaje al sacerdocio al solicitar mi admisión en la diócesis de Abuja. Mi concepción de sacerdocio era un poco egoísta: una vida de entrega a Dios solitaria, de exclusión del mundo exterior. Esto ha ido cambiando gradualmente.

El viaje comenzó con el curso en el seminario preparatorio San Carlos Lwanga en Adeke. Este es un área ocupado principalmente por la tribu Tiv. Fue como estar en un mundo completamente diferente, puesto que yo soy de la tribu Igbo. Muchas cosas parecían extrañas. Por ejemplo, con el lenguaje: yo escuchaba palabras que no entendía como “fahga, Aondo, doshima, Nguga”. Me tuve que adaptar inmediatamente. 

Es más, tuve que aprender cómo cortar leña para cocinar, y cómo trabajar en la granja. También afronté retos como las duras condiciones climatológicas y un calor abrasador, las carreteras en malas condiciones para ir a la escuela, un suministro de agua pobre y carencias básicas. Aunque la experiencia fue muy dura, me ayudó a abrir mi mente a una nueva realidad del sacerdocio.

Al final de este año espiritual, volví a asistir en mi parroquia. Junto a otros compañeros del seminario, ofrecí mi vida a los servicios de sacristán y catequesis. Después, vine al seminario mayor San Agustín de Jos. Al inicio, sentía que había perdido a mis amigos del anterior seminario. Sin embargo, me he dado cuenta de que aquí tengo un hogar lejos de mi hogar. 

He llegado a la conclusión de que este seminario es una comunidad donde la armonía y la solidaridad existen entre los estudiantes y los formadores. Aquí me estoy formando para ser primero mejor cristiano, y por lo tanto, buen sacerdote. El hábito de rezar en comunidad y en solitario me ha sido inculcado fuertemente. También me estoy formando en lo académico, pero lo que más importa es que estoy creciendo como persona, ya que antes era muy introvertido y tímido en mi vida espiritual.

Después de toda esta experiencia me he dado cuenta de que mi percepción inicial del sacerdocio era equivocado, y poco a poco ha ido cambiando. Yo vivo solo para Cristo, y por ello llevo a los demás a Cristo. El sacerdocio es una llamada, un servicio para los fieles, más allá de las localidades o las tribus. No estoy limitado a una localización geográfica, sino abierto a todas.

Por último, quiero expresar mi más profundo agradecimiento. Como dice un proverbio africano, “un niño desagradecido es siempre un gran tonto”.

Fuente: OMP