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16 de octubre de 2016

¿CÓMO ES ESTAR EN MANOS DE BOKO HARAM?

El grupo terrorista libera a 21 mujeres secuestradas en Nigeria


Si hubiéramos matado a tu marido habríamos recibido la recompensa de Alá, pero como Alá no lo ha permitido, tú y tus hijos van a trabajar para Alá”, le dijeron los terroristas de Boko Haram a Rebeca Zacharia al secuestrarla.

Ella misma lo relató al sacerdote jesuita Gideon Obasogie, director de comunicaciones de la diócesis de Maidiguri, que en varias ocasiones se ha hecho eco de los padecimientos de los cristianos en esa localidad.
La historia de Rebeca fue facilitada al medio chileno La Tercera por la fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre.

Rebeca vivía con su esposo y sus dos hijos pequeños cuando esto sucedió. Ya había ocurrido el secuestro masivo en 2014 de más de 200 estudiantes. Pero en el mes de agosto de ese año, el grupo terrorista asaltó la ciudad de Baga (noreste de Nigeria) y en medio de la confusión la familia decidió huir.

El esposo de Rebeca estaba dentro de los objetivos de Boko Haram para su captura. En ese momento, este hombre no podía correr más rápido porque llevaba a unos de sus hijos en brazos, por lo que Rebeca le pidió que los dejara y que escapara solo.  Y lo logró.

Sin embargo, Rebeca y sus hijos cayeron en manos del grupo terrorista y ahí fue cuando comenzó su verdadera penuria.

“Me vendieron a un hombre llamado Bage Guduma. Con él permanecí 55 días. Me daban frutos de palmera, pero, gracias a Dios, no comí nada, porque podría tratarse de un hechizo que me dejara hipnotizada y me hiciera perder el sentido. En la mayoría de las noches en las que quería tocarme yo frotaba los excrementos de mis hijos en mi cuerpo y eso lo mantuvo siempre alejado de mí, aunque sus hijos me pegaban sin piedad. Me hicieron cavar un agujero durante tres semanas hasta que encontré agua. Cada día me daban 98 golpes. Estuve enferma durante dos semanas. Me quitaron a Jonathan, mi segundo hijo, y lo lanzaron al Lago Chad, donde murió ahogado”, contó entre lágrimas Rebeca, reproduce La Tercera.

Rebeca siguió contando que luego fue vendida a otro miliciano de Boko Haram que la violó de forma reiterada y quedó embarazada, algo que le costó aceptar desde un primer momento.

Tuvo que dar a luz sola y sin ayuda de nadie en medio de un gran dolor.  Al hijo lo aceptaron por ser hombre.

Pero con el transcurso del tiempo surgió una oportunidad de escapar, gracias al permiso que le dio una mujer vinculada a la organización de visitar a una amiga que estaba en otra zona también bajo el dominio de este grupo.

Y así fue que durante seis días caminó hasta encontrar a unos soldados estadounidenses y de Níger, quienes la llevaron con su marido.

 “Me alegré mucho de ver a mi mujer, pero el hijo me rompe el corazón. Ruego a Dios que me haga amarlo”, expresó el esposo de esta mujer.

La historia de Rebeca sale a la luz justamente este jueves, cuando trasciende la noticia de la liberación de 21 chicas a manos de estos terroristas islámicos. Pertenecían al grupo de 200 estudiantes que fueron secuestradas en 2014 en Chibok.

Según fuentes gubernamentales, estas mujeres fueron“canjeadas por cuatro prisioneros de Boko Haram”y puestas en libertad en una región fronteriza con Camerún.

Rebeca no forma parte del grupo de estas chicas, pero su historia tiene puntos en común y los padecimientos que recibió de alguna manera reflejan el trato de este grupo terrorista para con las mujeres.

Hoy fueron 21 las que lograron escapar, anteriormente fue Rebeca, pero aún queda mucho por hacer en procura de la dignidad de las mujeres que aún siguen viviendo horas de profundo calvario.  
  
Fuente: Aleteia