La diócesis de Makeni, en
Sierra Leona, es de las primeras que se han beneficiado del fondo
extraordinario de Obras Misionales Pontificias para hacer frente al coronavirus
en los territorios de misión
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Monseñor Panganelli con algunos sacerdotes y
religiosas
Foto: Natalio Panganelli
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Este
sábado se han cumplido dos meses de su puesta en marcha, y la generosidad se
sigue notando.
Aunque en la diócesis de
Makeni, en Sierra Leona, el último caso de ébola se produjo en 2016, «las minas
de hierro todavía están cerradas. La economía no se ha recuperado del todo».
Monseñor Natalio Panganelli, su obispo, teme que con el COVID-19 pase lo mismo.
Las cifras del coronavirus
no son malas: 914 casos, con 47 fallecidos y 5.000 personas puestas en
cuarentena. «Pero se han creado tensiones en el país. Con las prohibiciones
mucha gente no puede vender lo que produce. Ya ha habido algunos
enfrentamientos en dos ciudades de mi diócesis.


























































