Estas humildes y hasta entonces desconocidas
monjas no abandonaron las trincheras de la caridad
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La hermana Floralba Rondi fue la primera de las religiosas en morir |
Las
tres religiosas pertenecían a la Congregación de las Hermanas de las Pobres,
conocidas popularmente como las Hermanas
Pobrecillas de Bérgamo y trabajaban en Kikwit, centro de la epidemia de 1995 y
que dejó en aquella ocasión 315 casos con 250 fallecidos, entre ellas
estas tres religiosas a las que el Papa ha reconocido las virtudes heroicas y
otras tres religiosas más de su misma orden.




















































