«Apenas podemos movernos, salimos un poco de nuestra habitación. Afortunadamente, somos enfermeros. ¡Qué le vamos a hacer! Nos apoyamos entre nosotros»
Aislados y
angustiados, a la interminable espera de un diagnóstico que determinará su
suerte. Así se encuentran los dos religiosos destinados en Liberia, actualmente
en cuarentena en el el Hospital San José de Monrovia, y que podrían haber
contraído el virus del ébola. Se trata del español Miguel Pajares, hermano de
la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, y la congoleña Chantal Pascaline,
misionera de la Inmaculada Concepción.
Ambos se encuentran ahora mismo con el
único apoyo de otros religiosos que parecen libres de contagio: la misionera
Juliana Bohi, de origen guineano y nacionalidad española; la misionera
Paciencia Melgar, de Guinea Ecuatorial, y George Combey, enfermero ghanés y
hermano de San Juan de Dios. Junto con el administrador del hospital, ambos se
encuentran en el edificio que las Misioneras de la Inmaculada Concepción poseen
en el complejo sanitario.
LA RAZÓN ha
tenido la oportunidad de hablar con los dos afectados. «Esperamos una buena
noticia. Sólo nos queda la esperanza», afirmó ayer a este diario Pajares,
natural de La Iglesuela (Toledo), de 75 años, y que desde 2007 lleva ejerciendo
su labor humanitaria en Liberia. «Otro médico y un técnico del laboratorio
tenían síntomas parecidos a los míos, y finalmente dieron negativo. Pero no nos
podemos fiar», afirmaba el sacerdote, muy débil, y cuya situación se ha
agravado en las últimas horas.
Expuestos al contagio
Su desconfianza
tiene un origen desgraciadamente cercano. «Ya nos pasó con Patrick», dice. Y es
que todo apunta a que su posible contagio ha podido venir dado por su contacto
con el hermano Patrick Nshamdze, director del Hospital San José, y cuya muerte
se conoció el pasado domingo. En un principio, se pensó que Nshamdze pudo haber
resultado infectado por el virus, pero las pruebas dieron resultado negativo.
Eso provocó que el resto de religiosos bajaran la guardia a la hora de adoptar
medidas para evitar el contagio. Después de
que el Gobierno liberiano decretara el cierre del hospital, Nshamdze fue
trasladado al edificio de las misioneras de la Inmaculada Concepción. Entre
otras laboras, Pajares y las hermanas se ocuparon de darle de comer y de
bañarle. Pero no murió en su compañía. «En el último momento lo raptaron,
porque el Ministerio de Salud liberiano lo trasladó a otro campamento donde los
cuidan», afirma. En todo caso, considera que «la situación se nos ha ido de las
manos, no sé si existe alguna solución».
Todavía se desconoce cuál será el
destino de estos religiosos. Todo depende de los resultados de los análisis,
que previsiblemente se conocerán hoy. Según afirmaron a este diario desde Juan
Ciudad ONGD, Pajares, que también arrastra problemas cardiacos, quiere ser
trasladado a España. Por otra parte, el sobrino del religioso ha manifestado
que si el resultado es negativo «se intentará que vuelva a España», mientras
que si es positivo «habrá que seguir las recomendaciones de la Organización
Mundial de la Salud».La hermana Chantal, que también espera los resultados tras
presentar algunos síntomas, es de su misma opinión. «Queremos salir del país»,
afirma. «Apenas podemos movernos, salimos un poco de nuestra habitación.
Afortunadamente, somos enfermeros. ¡Qué le vamos a hacer! Nos apoyamos entre
nosotros», afirma. Estos religiosos cuentan con los trajes, guantes,
mascarillas y gafas obligatorias para evitar el contagio. Además, cuentan con
la ayuda de la ONG Farmamundi. Sin embargo, también tienen la sensación de que
el Gobierno liberiano no está haciendo nada para ayudarlos. «Nuestra moral está
baja», dice la religiosa.
Ayuda del Gobierno
Desde Juan
Ciudad ONGD aseguraron que tanto el Ministerio de Exteriores como el Ministerio
de Sanidad españoles han contactado con la orden de San Juan de Dios para
prestar su apoyo, que podría ser logístico o incluso de personal. Pero no habrá
nada concreto hasta que no se conozcan los resultados. Con todo, el Ministerio
de Asuntos Exteriores y de Cooperación se mantiene «muy pendiente» de la
evolución del sacerdote. De hecho, el departamento que dirige José Manuel
García-Margallo mantiene contacto directo con el Hospital San José.
De momento, el brote de ébola continúa
imparable en África Occidental, donde ya ha infectado a 1.603 personas, de las
cuales 887 han perdido la vida. En apenas cinco días, del 31 de julio al 4 de
agosto, se produjeron un total de 163 nuevos casos y 61 fallecimientos en
Liberia, Guinea Conakry y Sierra Leona, los tres principales focos de la
infección. Sin embargo, parece que el virus también se ha propagado por
Nigeria. A finales de julio se notificó el fallecimiento del americano Patrick
Sawyer, que trabajaba para el Ministerio de Finanzas liberiano y que se
convirtió en la primera víctima del virus en el país. Ahora, la OMS ha
confirmado el contagiado a cuatro personas más. Y entre ellos se encuentra el
médico que atendió a Sawyer. El Ministerio de Sanidad nigeriano afirmó que se
ha puesto a 70 personas bajo vigilancia y que ocho se encuentran en cuarentena.
México ha sido
uno de los últimos países que ha desaconsejado viajar a los países afectados,
siguiendo así los pasos de los Gobiernos español, estadounidense e italiano.
Fuente: http://www.larazon.es