Los últimos 12 meses han
sido los más trágicos en los últimos 26 años
Desde hace nueve años el
Centro Católico Multimedial (CCM) que dirige el sacerdote paulino Omar Sotelo
Aguilar viene publicando un trabajo de excepcional importancia para la Iglesia
católica y el pueblo de México: el reporte anual sobre la violencia extrema
contra sacerdotes, religiosos y laicos de este país norteamericano.
Este año con el nombre
de Tragedia y crisol del sacerdocio en México el CCM da a
conocer que México, por octavo año consecutivo, es el país más peligroso del
continente americano para ejercer el sacerdocio ministerial.
Desde
1990 –refiere el informe—el CCM tiene documentados 61 atentados contra miembros
de la Iglesia católica. De ellos, 57 son
crímenes arteros, dos corresponden a sacerdotes que siguen en calidad de
“desaparecidos” y dos fueron intentos frustrados de secuestro.
En estos últimos 26 años
–desde 1990 a 2016—la lista de asesinatos la encabeza un cardenal, 41 sacerdotes,
un diácono, cuatro religiosos, nueve laicos que trabajaban en tareas pastorales
y una periodista católica.
Los sacerdotes encabezan
con 78 por ciento los atentados en contra de miembros de la Iglesia católica,
seguidos por los laicos (diez por ciento); seminaristas-religiosos (ocho por
ciento); diáconos, comunicadores o periodistas católicos (dos por ciento).
Violencia
e incompetencia
En la investigación el
CCM destaca que el atentado más usual en contra de miembros de la Iglesia en
México corresponde a la extorsión, el secuestro, la tortura y el
asesinato (44 por ciento), seguido del robo a parroquia (35 por ciento);
agresión en la calle (15 por ciento) y causa desconocida (seis por
ciento).
Y las cosas se han
agravado de tal manera que en los últimos cinco años las amenazas de muerte en
contra de sacerdotes se han incrementado en 113 por ciento, mientras que los
secuestros han aumentado 100 por ciento en el mismo período.
“Los
últimos 12 meses –señala el informe anual del CCM—han sido los más trágicos en
los últimos 26 años, pues tres sacerdotes, violentamente, han
sido despojados de su vida; dos secuestros (han sido) frustrados, (en este
caso) a los sacerdotes Luis Antonio Salazar de la Torre, del municipio de
Guadalupe y Calvo en Chihuahua, y José Luis Sánchez, en la ciudad de Catemaco,
municipio de San Andrés Tuxtla, Veracruz. Así como el asesinato de cuatro
catequistas en La Ruana, municipio de Tomatlán, Michoacán…”.
Todo esto, aseguran los
autores de la investigación y de los reportes anuales, “ha dejado al
descubierto la incompetencia de las autoridades (mexicanas) para
brindar seguridad” a los sacerdotes, principalmente, pero, también a
todos los miembros de la Iglesia católica del segundo país con mayor número de
católicos del mundo.
JAIME SEPTIÉN
Fuente: Aleteia