Segovia aportó
88.016 euros en donativos a través de las distintas jornadas misioneras, que
servirán para atender los proyectos sociales y asistenciales en los que
trabajan los 103 religiosos y religiosas de la provincia
Rueda de prensa del DOMUND. Foto: Kamarero/El Adelantado de Segovia
Repartidos por cuatro de los cinco continentes, los misioneros
de la diócesis de Segovia siguen
empeñados en extender y divulgar el mensaje del Evangelio a través no
sólo de la predicación, sino también de la acción social y asistencial que les
lleva desde hace años a entregar su vida al desarrollo de los pueblos en los
que trabajan.
Cada año, la Iglesia celebra la Jornada
Mundial de las Misiones, conocida popularmente como el ‘día del
Domund’, que este año tiene lugar mañana domingo con el lema ‘Cuenta
lo que has visto y oído’; y en el que se divulga la actividad
misionera y se recaudan fondos en las colectas parroquiales a favor de las
misiones.
Segovia se suma
a esta iniciativa y el responsable diocesano de Misiones, Isaac Benito Melero dio
a conocer los datos más relevantes de la acción misionera diocesana en el
mundo, que cuenta en la actualidad con 103 sacerdotes e integrantes de
congregaciones religiosas e institutos seculares pertenecientes a la diócesis.
El grueso de la actividad misionera se desarrolla en América, con 82 misioneros
segovianos, mientras que en África trabajan ocho
religiosos, cinco en Asia y otros ocho en Europa, todos
ellos enmarcados en proyectos de carácter educativo, sanitario y de promoción
social de la mujer en zonas especialmente deprimidas económica y socialmente.
Todo
ello es posible gracias a la aportación económica que las diócesis realizan a
través de Obras Misioneras Pontificias (OMP) en las
distintas jornadas misioneras que se celebran a lo largo del año, siendo la del Domund la
más importante y conocida. En este sentido, Isaac Benito señaló que
la pandemia no ha mermado las aportaciones de los fieles segovianos, que el
pasado año consiguieron recaudar 88.016 euros, de los que 58.544 se
consiguieron en las cuestaciones del Domund.
Pese a ello, el delegado diocesano de Misiones subrayó
la importancia de la oración y el apoyo a los misioneros para sostener sus
proyectos, y valoró los “frutos” de la
evangelización en los territorios de misión, cuyos sacerdotes vienen ahora a España a
cubrir las necesidades de atención religiosa debido a la ausencia de
vocaciones.
Con las maletas preparadas
Como
en años anteriores, la presentación del Domund 2021 contó con
el testimonio de misioneros que desarrollan su labor pastoral y asistencial en Segovia. Los
sacerdotes Jean Maríe Ebebe (Camerún) y Delfino
Nkano (Congo) y la religiosa de la congregación de Misioneras
Oblatas de María Inmaculada Katarzyna Biel pusieron
como ejemplos sus propias vidas para subrayar el valor del trabajo misionero y
los frutos valiosos que aporta en las comunidades en las que trabajan.
Los
dos sacerdotes africanos señala pusieron de manifiesto el ejemplo de los
misioneros que en sus lugares de origen desarrollaron su tarea y que sirvió
como estímulo para sus propias vocaciones, mientras que la religiosa expresó su
deseo de incorporarse al proyecto que su congregación está poniendo en marcha
en Perú. Así,
señaló que en su primera experiencia en el país encontró “gente
humilde y sedienta de Dios”, a la que espera volver a atender
ya que “nos han demostrado que Dios está presente en lo frágil, donde
hace presente su grandeza”.
El aragonés
José Luis Mumbiela, presidente de la Conferencia Episcopal de Kazajistán
Mons. José Luis Mumbila
«Tengo
en mi diócesis una ciudad con 62.000 habitantes, que tiene bastantes católicos. Si tuviera un cura más, crearía
una parroquia allí. Pero no puedo, porque me faltan sacerdotes», explica a ReL José
Luis Mumbiela.
Natural
de Monzón (Huesca), formado en el seminario de Lérida, llegó en 1998 a
Kazajistán como sacerdote misionero y hace poco ha cumplido 10 años como obispo de Almaty. De
hecho, es el presidente de
la Conferencia Episcopal del país kazajo, que es el 9º más grande del mundo, casi tan grande como
toda Europa occidental.
Y
su experiencia es que la mayor dificultad para la evangelización en Asia
Central no son ni los idiomas, ni las distancias, ni el Islam, ni la corrupción
ni el poso postsoviético. Es, simplemente, la falta de sacerdotes misioneros.
"En
los últimos 10 años en mi diócesis hemos
creado 4 parroquias nuevas, ahora estamos comprando el terreno de la
última. Hemos recibido más apoyos. Tenemos dos misioneros españoles más en
Almaty. Y tenemos nuevas comunidades de religiosas, una de Corea y otra de
Misioneras de la Consolata", explica.
"Yo
digo a los curas: 'necesitamos fuego, no ayudas del Vaticano'. Pero la realidad es que los
medios materiales sí son necesarios. Este año hemos creado 2 parroquias y
media. Si tuviera más curas, haría otra en una ciudad de 62.000
habitantes donde hay católicos. Y no puedo porque no tengo curas".
Una iglesia de deportados, zarandeada
por la historia
Los donativos del Domund y los de
Obras Misionales Pontificias mantienen buena parte de la joven iglesia kazaja.
Aunque hubo diócesis en el territorio ya en el siglo XIII, los avatares de la
historia y luego la persecución comunista arrasaron con casi todo. La Iglesia aquí tiene 50
años, aunque opera con libertad sólo desde hace unos 30 años.
La
inmensa mayoría de los católicos son descendientes de polacos, alemanes o lituanos deportados
por los soviéticos. Muchos han dejado el país y han emigrado a Rusia,
Polonia o Alemania.
La lengua principal para
evangelizar es el ruso. "Al principio costaba hacer la misa en ruso.
Para muchos cristianos de etnia alemana o polaca era la lengua del enemigo, de quienes les habían
deportado y maltratado. Algunas abuelas se quejaban".
Ni siquiera hay una
Biblia plenamente católica en ruso. "Las lecturas de la misa en ruso se
hicieron tomaron de base una Biblia rusa para ortodoxos de la diáspora, que
usaba un lenguaje más moderno, llamada 'traducción sinodal'. Después de unos
retoques, es la base de los textos que usamos los católicos en ruso".
El difícil paso a la lengua kazaja
Más
difícil es llegar a la
población de etnia y lengua kazaja, que es la mayoría. Aunque también
hay mucha población mestiza de rusos, polacos, uzbekos, uigures, kazajos... y
entre ellos se dan conversos al catolicismo. "El secretario de nuestra curia, el que mueve los visados,
tiene 4 nacionalidades según su documentación: uigur, kazajo, ruso y ucraniano. Aquí
hay mucha gente así", señala el obispo de Almaty.
"Hace
tres años regalamos al Papa, en la visita ad limina,el primer devocionario en lengua
kazaja, una novedad absoluta. No hay Biblia en kazajo. Sí hemos
traducido el ordinario de la misa al kazajo", añade.
A
los sacerdotes del país, misioneros o nativos de cultura rusohablante, les costaba dar pasos para adoptar el
kazajo en la liturgia. "En realidad, empecé yo", explica el obispo
aragonés. "Empecé a hacer la misa en kazajo yo, en mi capilla,
pensando 'ya verás como los demás se animan', y así fue. Hoy hay misa diaria en kazajo en
Astaná, la capital. Pero para hacer la misa dominical, con más gente,
necesitaremos más fieles kazajos", detalla.
Gran crecimiento de Cáritas desde las
parroquias
Mientras
tanto, la joven iglesia ha ido ampliando su servicio a la sociedad. "Ha crecido mucho Caritas
Kazajstán, sobre todo al trabajar con las parroquias como base. Tenemos
un apostolado con niños
Down -casi todos de familias no católicas-, recogemos ropa con una
colaboración que tenemos establecida con las tiendas de Zara, aportamos
alimentos, medicinas y ayuda a través de Cáritas parroquial, mantenemos una casa de
acogida para 45 niños y un par de comedores sociales...", va repasando
el obispo misionero. Buena parte de eso se mantiene con los donativos del
Domund.
También
están contentos con la recuperación
de algunas figuras del país, como el beato Ladislao Bukowinski, que
pudiendo haberse vuelto a Polonia decidió quedarse en el país, para acompañar a
los cristianos en campos de trabajo y deportados
"La
Iglesia de minorías, de silencio, bajo la persecución soviética, se mantuvo
viva en condiciones difíciles. Su
testimonio, ver la fe de los mártires, fue importante para mí, un curica que
llegaba de Aragón", señala.
Otra
novedad de la que está satisfecho es el Centro Mediático Católico, un servicio
que dirige un sacerdote que difunde en ruso toda la actividad católica del
país, con vídeos, noticias, formación... "De hecho, durante la pandemia
este servicio ha crecido con un gran impulso". Da visibilidad a una
iglesia que es muy pequeña en un país muy grande.
Un Islam en crecimiento: el Gobierno lo vigila
Algo
que ha visto crecer en los últimos 10 años es la fuerza del Islam. Hace diez
años, muchos eran meramente musulmanes "culturales", poco fervorosos.
"Pero ahora hay clero
musulmán kazajo mucho más estructurado, con más capacidad de llegar a la gente,
con muchos medios y con la tradición a su favor", advierte
Mumbiela. "Hay muchas más personas que en convicciones y formas de vestir
se declaran musulmanes devotos, también entre jóvenes".
El Gobierno vigila muy
de cerca a cualquiera que lleve "barba y pantalones cortos
bombachos", que
son los signos de creciente islamización. "La seguridad gubernamental los
tiene fichados y hasta les avisa: 'que sepa usted que le tenemos fichado y
vigilado'. El Estado quiere evitar el radicalismo islámico y busca controlar al
máximo a los líderes musulmanes y su formación", detalla.
Kazajstán
es un país enorme, con muchos vecinos, algunos muy poderosos. Por tradición,
dialoga con todos y trata de quedar bien con todos. Pero últimamente muchos miran con atención a
Turquía, un país que busca ampliar su influencia entre los pueblos de
lenguas turcoides. Hay quien habla de Turán, una especie de sueño panturco en Asia central.
Corrupción en todos los niveles
Como
en otros países post-soviéticos y bastante autoritarios, la corrupción y los
sobornos están implantados por toda la sociedad. "Hay corrupción en todas partes; en la educación, la medicina, el
funcionariado... Está en cualquier ámbito, pero no todos lo hacen. El
Gobierno lanza mucha propaganda anticorrupción y a veces pillan y multan a los
corruptos. También en la Iglesia predicamos y advertimos contra ello. Pero
luego, en el día a día, sobre el terreno, las cosas se ven de otra forma. Por
ejemplo, con la pandemia prohibieron abrir las iglesias y otros centros. Pero
puedes abrir la puerta de atrás, los que vigilan hacen la vista gorda..."
La
Iglesia en Kazajstán es pobre y nueva, pero tiene algunas cosas a su favor: sacerdotes que rezan y se llevan
fraternalmente entre ellos, y un seminario con vocaciones.
"En
Kazajstán, ¡los curas
rezan!", dice el obispo con una especie de escándalo fingido y
divertido. "Sobre todo, el Rosario y la adoración eucarística son muy
comunes. Allí somos muy
tradicionales en eso. Y las relaciones entre sacerdotes en todo el país son
buenas, fraternas. En mi diócesis quedamos cada mes: un día pastoral,
otro espiritual. Aprovechan para confesarse, para rezar juntos, para
charlar..."
El Seminario de Karagandá es
especial: es el único de toda Asia Central, y forma sacerdotes que puedan
servir a los 5 "estanes" (Kazajstán, Uzbekistán, Kirguizistán,
Tayikistán y Turkmenistán). También hay algunos estudiantes de otros países:
"de Georgia, tuvimos de Armenia, tenemos alguno ruso que nos envió su
obispo, han estudiado allí religiosos camilos..." Se financia con la obra
de San Pedro Apóstol, de Obras Misionales Pontificias.
El
cristiano tiene el reto de cumplir lo que Jesús pidió: "amaos como yo os he
amado". "Sólo los cristianos podemos dar ese amor de Cristo, que
no es una devoción o modo de rezar. El Papa Francisco, enFratelli Tutti habla del
ejemplo del buen samaritano. Muchos
católicos deportados en los años 40 llegaron a Kazajstán sin nada, y habrían
muerto si kazajos pobres no les hubieran abierto sus casas, aunque
eran extranjeros, de culturas muy distintas. Esa acogida es la misericordia que
queremos reconocer", detalla Mumbiela.
"Llevo
ya diez años de obispo y me alegra ver como arraigan semillas en buena tierra,
en tierra que estaba sin labrar, ver testimonios de gente que ni siquiera venía
de raíces cristianas. Viene gente a pedir el bautizo sin que les hayamos hecho
especiales actividades de llamada. Allí hay gente joven en la fe, pero con
ganas de vivirla con fuerza, viendo a la Iglesia como una familia, y aceptarla
como algo propio y cercano", explica el obispo.
Se puede ayudar a los cristianos de Asia
Central y de las misiones desde la web del Domund aquí
Intervención del obispo
Mumbiela explicando como el Domund ayuda a las iglesias jóvenes misioneras,
como la de Kazajistán
Antonio
Serrano, misionero javeriano, relata la facilidad con la que evangeliza a un
país neófito en la fe comparado con España
Antonio Serrano, misionero javeriano. Dominio público
Antonio
Serrano es uno de los 650 misioneros javerianos repartidos por todo el orbe. Originario de Ordizia
(Gipúzcoa), cumple 25 años de apostolado transmitiendo el Evangelio en Chad,
país centroafricano con una
de las iglesias más jóvenes del mundo.
Tanto
que solo en su diócesis, Pala, solo 10% de la población esta bautizada, y estas navidades se
cumplen 75 años de la celebración de la primera misa en el país
centroafricano.
Con
todo, a sus 55 años, Serrano se muestra esperanzado ante una Iglesia "joven, en crecimiento y que
busca conocer a Dios", cuenta a
la diócesis de San Sebastián: todos los años, cada parroquia bautiza y recibe
en la Iglesia a entre 100 y 300 jóvenes.
Este
es uno más de los miles de testimonios de misioneros españoles repartidos por
el mundo y que son mostrados en estos días de cara a la campaña del Domund, Día Mundial de las Misiones,
una fecha propicia para ayudar a esta personas que se entregan totalmente a
Dios.
Huérfano a los quince años, su
"roca firme" era la fe
Educado
en una familia católica, presenció la muerte prematura de su madre cuando tenía tan solo 7
años. "Para no sufrir borré todos mis recuerdos como mecanismo de
defensa", explica. La muerte no tardó en llamar de nuevo a su hogar y ocho años después falleció su
padre.
"A
esa edad ya no pude borrarlo, y pensé que la vida solo valía la pena si se
invertía en algo. Fue como si la muerte se lo llevase todo, y solo quedó una roca firme, que fue
la fe. Ambos murieron con mucha fe, y eso te marca".
Mientras,
terminando la todavía vigente EGB, había escuchado hablar en su colegio a un misionero javeriano de
cómo ejercían su labor buscando transmitir el Evangelio, la paz y un mundo
mejor.
"Todos
queríamos ser misioneros después de escucharlo". Inicialmente le
entusiasmó la idea, pero algo le impedía dar el paso. "Dios, a
través de mi conciencia, me dijo: si cuando te hablaba de la paz y un
mundo mejor decías que sí, ¿por qué ahora no? A los quince años, con la muerte de mi padre, quemé
las naves y me decidí".
De Colombia a Chad, creció en la fe
transmitiendo el Evangelio
Le
destinaron a Colombia dos años. Tras dos años que recuerda como su "primer gran amor",
Antonio concluyó su profesión perpetua e insistía en continuar su camino, pero
sus superiores no le veían preparado.
"Vamos
a dejar que la misión decida", respondieron sus superiores. "Quieres
ser misionero y has estado en Colombia. Te mandamos a Chad, donde tendrás que aprender francés y lenguas
locales con gente a la que no conoces", le dijeron probándole.
Tres
años después, Antonio regresó renovado. "La misión ha decidido y ha dicho sí", le respondieron. "En el año 2000, volví a Chad y me
ordenaron. Desde entonces, siempre me quedé en esta misión", con
excepción de su regreso a España para recuperarse de la malaria.
"Nuestro
corazón siempre se queda en la misión. Ir de mi cultura a otro mundo me ayuda a
ver que estamos en la misma barca, y también a los que nos reciben. Al compartir el Evangelio con la
gente de fuera y llevarles nuestra fe, crece nuestra propia fe y les
da sentido a ellos", observa.
Es más fácil evangelizar en Chad que en
España
De
hecho, pese a que el catolicismo es una minoría de la población, considera que "hablar de Dios y anunciar el
Evangelio es mucho más fácil que aquí en España. Ahí está Dios, la gente
emplea Su nombre y son ellos los que piden el Evangelio".
La
facilidad con la que la población acoge el Evangelio no es la única diferencia
reseñable con respecto al primer mundo, y Antonio destaca la edad como uno de
los puntos fuertes de la Iglesia en Chad, donde el 54% de la población es menor de edad.
"Muchos
adolescentes se acercan a la Iglesia y piden ser cristianos. Es una Iglesia joven, dinámica, que
empieza, que está creciendo mucho y que busca conocer a Dios", explica
el sacerdote.
"Cada año, cada parroquia bautiza a
entre 100 y 300 personas, la mayoría jóvenes a partir de los 15 o 16 años".
Los datos son más alentadores si se tiene en cuenta que en su diócesis, Pala,
solo el 10% de la población es católica, y el estas navidades, el país celebra
los 75 años de la primera misa.
Educación y medios de comunicación,
principal labor javeriana
Caminando
por las calles de Chad es frecuente ver a la gente escuchando las noticias en
radios y transistores. Esta costumbre tan arraigada en el pueblo chadiano llevó
al obispo a encargar al misionero el proyecto de la radio diocesana en el año 2.000. Ahora, es una de las más oídas en
su entorno.
"Es
una radio comunitaria. Entonces, la ley no permitía las radios confesionales
pero ahora sí porque han llegado los musulmanes con mucho dinero y radios
coránicas. El objetivo es informar, ya que si no lo estamos, somos muy
vulnerables".
La
radio diocesana también tiene un alto componente de denuncia. "Los
poderosos son arbitrarios y pisotean a los pobres. También damos voz a los que han sufrido
injusticias, lo que tiene mucho eco y nos crea problemas, pero también
damos voz a la autoridad
para conocer la versión oficial".
Serrano
añade la recuperación de
las raíces culturales del pueblo de Chad como uno de sus objetivos para
generar simpatías entre la población. "La radio habla nueve lenguas
locales", explica, mostrándose alegre por el orgullo que siente la
población al escuchar su propia lengua en la radio.
"Aunque
por ley lo religioso solo puede ocupar el 10% de la programación, mantenemos el Evangelio del día y
el del domingo más comentado".
Destaca también su labor en el ámbito
educativo. "Entendemos que el futuro está en la educación. Contamos, en lo que podría
ser una oferta concertada, con una escuela de Educación Primaria y dos institutos, uno en
el que impartimos Bachiller y
otro más centrado en la Formación
Profesional, en busca de la capacitación agrícola y ganadera".
El
objetivo educativo de los Javerianos en Chad, concluye, es afrontar "el verdadero
problema", que reside en que "apenas existen opciones de trabajo
cualificado".
El Domund es el nombre que da España a la Jornada Mundial de
las Misiones, que celebraremos el próximo 24 de octubre, convocada por el Papa
para acercar a todos a la misión. Este año, con el lema “¡Cuenta lo que has
visto y oído!”
Cartel DOMUND 2021
Obras Misionales Pontificias (OMP) sigue reforzando su
propuesta digital con el lanzamiento de la página www.domund.es y la segunda
edición de la carrera virtual del Domund. Además, en el vídeo de este año,
varios jóvenes que han tenido experiencias misioneras cuentan lo que ellos han
visto y oído.
El vídeo del Domund este año está protagonizado por los
jóvenes. Javier López-Frías, Toni Miró, Patricia Ruiz, Ana Zornoza y Luisa
Moreno, cinco jóvenes de distintos lugares de España, que comparten un mismo
sentimiento, su cariño por la misión. Todos se decidieron a transmitir sus
experiencias misioneras tal y como reza el lema del Domund. Mediante sus
testimonios expresan la riqueza personal que la misión ha significado para
ellos en diferentes localizaciones de Sudamérica y África.
OMP lanza una nueva versión de la página www.domund.es que
permite conocer estos testimonios y los de otros jóvenes.
“Si queremos contar lo que hemos visto y oído… ¿qué mejor
que los jóvenes para que nos ayuden a hacerlo? Muchos jóvenes han tenido la
suerte de compartir algún tiempo con los misioneros y quieren hacernos
partícipes de lo que han vivido y lo que han sentido. Este vídeo es sólo una pequeña
muestra de ello”, explica José María Calderón, director nacional de OMP.
La web también presenta las novedades más importantes del
Domund 2021, entre las que destacan las actividades de “El Domund al
descubierto” en Castilla-La Mancha. Entre ellas, el pregón del Domund a cargo
del chef Pepe Rodríguez, jurado del programa “MasterChef España”, que tendrá
lugar el jueves 21 de octubre
Toda la información y el modo de inscribirse en la segunda
edición de la carrera virtual “Corre por el Domund” (este año con la novedad de
una camiseta conmemorativa), se encuentra también en la página web del Domund.
Finalmente, a través de www.domund.es también podrán
colaborar las personas que quieran ayudar a la Iglesia en los territorios de
misión, encomendados a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, y
promover las vocaciones misioneras en el mundo.
A este respecto, el director de OMP expresa que “gracias a
Dios, todo el mundo ha oído hablar del DOMUND en España… pero ¿realmente
entendemos lo que somos capaces de hacer si participamos en esta jornada
misionera? Esta landing page quiere hacer visible lo que tanta gente está
haciendo posible gracias a su aportación, con la oración, y con el
ofrecimiento”.
Con esta iniciativa
TRECE ha querido hacer más visible y dar a conocer la labor de la Iglesia
misionera.
Dominio público
Tras el éxito del programa de “Tú eres
misión” que ha acercado a los espectadores de TRECE, la vida de los misioneros
y la labor que realizan las Obras Misionales Pontificias en los 1.116
territorios de misión, este lunes la misión llega a “prime time”, con “TRECE al
día”.
En el programa que dirige José Luis Pérez,
que estrena también temporada este lunes 13 de septiembre a las 20:30h, las
Obras Misionales Pontificias tendrán su espacio informativo misionero a las
21:30h.
De esta forma, todos los lunes a partir
del día 13, el programa incluirá como sección “Tú eres misión” y contará con el
director nacional de las Obras Misionales Pontificias, José María Calderón,
como colaborador e informador del mundo y de la actualidad misionera.
Se traerá información sobre la labor de
los misioneros, con entrevistas, directos desde la misión, pequeñas
intervenciones, y también el día a día de los países en los que desarrollan su
misión.
Además se traerá las novedades de las
Obras Misionales Pontificias, las campañas del DOMUND, Infancia Misionera y
Vocaciones Nativas; las actividades de las delegaciones de misiones que hacen
realidad en el día a día la animación misionera.
Por otro lado, en el nuevo programa de
TRECE “Iglesia al día”, que se emite a las 12:05 de lunes a viernes, tras la
celebración de la Misa, las Obras Misionales Pontificias tendrán un espacio
todos los jueves.
Una oportunidad de destacar las noticias
más importantes del mundo misionero. Con estas dos iniciativas TRECE ha querido
hacer más visible y dar a conocer la labor de la Iglesia misionera.
El periodista
francés Laurence Desjoyaux ha publicado una biografía del arzobispo de Bangui
(República Centroafricana), el cardenal Dieudonné Nzapalainga titulada 'Vengo
a traeros la paz'.
Dieudonne Nzapalainga, cardenal arzobispo de Bangui
El
cardenal Dieudonné es el
más joven de los cardenales de la Iglesia: tiene 54
años. También es el cardenal al que más veces han apuntado en la cabeza con un arma.
Las
cosas no han sido fáciles las últimas décadas en la pobrísima República
Centroafricana, asolada por las facciones
de bandidos islamistas de Seleka (muchos de
ellos extranjeros), y por los grupos de "autodefensa" reconvertidos
también en bandidos llamados
"anti-Balaka". Ha habido
momentos en que las distintas facciones rebeldes controlaban el 80% del país. Hoy controlan un 20%.
El
cardenal Dieudonné nació en Bangassou, ciudad en la son obispos los combonianos
españoles Juan José Aguirre y Jesús Ruiz Molina.
Los "tres santos"
constructores de la paz
En
2013, cuando acababa de ser nombrado arzobispo de Bangui, las facciones armadas se repartieron los barrios de la
capital. Para trabajar por la reconciliación y evitar más violencia,
los tres principales líderes religiosos lanzaron su Plataforma Interreligiosa
por la Paz: el cardenal
Dieudonné, el imán Omar Kobine Layama y el pastor protestante Nicolas Gbangou.
Recorrieron todo el país y hablaron con líderes y jefes pidiendo paz. Muchos
les llaman hoy los “tres santos de Bangui”.
En
2015 el Papa Francisco visitó Bangui para apoyar estas iniciativas y desde allí
abrió el Año de la Misericordia el 30 de noviembre. Esa visibilidad daba más
potencia a la capacidad pacificadora de los tres líderes. En noviembre de 2016 Francisco lo creaba cardenal.
En
2016, el cardenal y el imán Kobine recibieron el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2016 por su trabajo
como constructores de la paz, que concede la prestigiosa revista de los
misioneros combonianos.
La
revista Ação Missionária de
los religiosos espiritanos -congregación a la que pertenece Nzapalainga- recoge
escenas duras de estos años. En 2017 los rebeldes atacaron Bangassou. El obispo Aguirre acogió en la
catedral a las familias musulmanas que estaban siendo perseguidas y amenazadas
de muerte. El cardenal pone este episodio como un ejemplo de trabajo
interreligioso por la paz.
“Católicos,
musulmanes y protestantes, caminamos
juntos y todos hablamos de paz al pueblo”, dice el cardenal al periodista
francés.
A
veces ha acudido con sus manos vacías a grupos de rebeldes armados. Su madre le telefonea y le pide
que no vaya a esos encuentros arriesgados. “Madre, soy obispo, esta es mi
misión. No me pidas que no corra riesgos, no agraves mis problemas.
Más bien, reza. ¡Si muero, sé por qué dejé esta vida!”, responde él en esos
casos.
“Soy
pobre, vengo de un país pobre. No tengo chófer, nadie me abre y cierra puertas.
No dejo que la vanidad se haga cargo. Si hubiera aceptado su oferta, el gobierno
me habría dado un coche y un guardaespaldas. Lo rechacé. Me quedo cerca de la
gente. A mi casa vienen
ministros y gente pobre. Recibo a todos. Y salgo a conocerlos a todos, sin
pensar nunca si es arriesgado o no. No le tengo miedo al desafío de
salir a las periferias. Me gusta estar ahí. Como dice el Papa Francisco, somos
la Iglesia que sale hacia los demás”, añade.
La renovación
del visado de la hermana Giuseppina Berti, de setenta y cinco años, fue
denegada.
Dominio público
La
hermana Giuseppina Berti, de setenta y cinco años, que durante 26 años trabajó
en la leprosería de Tabriz y que ahora como pensionada vive en Ispahan en la
casa de la Congregación de las Hijas de la Caridad, tendrá que abandonar Irán
en los próximos días.
De
hecho, no le ha sido renovado el visado y ha recibido la orden de viaje. Su
marcha dificultará la permanencia de la otra hermana, la austriaca Sor Fabiola
Weiss, de 77 años, 38 de los cuales dedicados a los pobres y a los enfermos del
hospital de leprosos, a quien, en cambio, se le concedió la renovación del
permiso de residencia por un año más.
Las dos religiosas, que han dedicado su vida a los
enfermos del país, sin distinción de pertenencia religiosa o étnica, se ven
obligadas a abandonar la casa de la Congregación, construida en 1937. En
Ispahan, las Hijas de la Caridad se dedicaron durante años a la educación y a
la formación de los jóvenes.
También
hay que recordar su compromiso con cientos de niños polacos, refugiados y
huérfanos de guerra, que llegaron a Irán en la primavera de 1942. De hecho, en
la ciudad, las religiosas dirigían un gran colegio, luego confiscado tras la
revolución de 1979. En los últimos años, las dos hermanas no realizaron ninguna
actividad exterior, para evitar ser acusadas de proselitismo.
La casa de las monjas es actualmente la única
realidad de la iglesia católica latina en Ispahan y su capilla, construida en
1939, es la sede de la Parroquia "Virgen Poderosa", que
ocasionalmente se pone a disposición de los visitantes para la celebración de
la misa.
Esta es la realidad actual de la Iglesia católica
en Irán: dos archidiócesis asirio-caldeas de Teherán-Ahwaz y Urmia-Salmas, que
cuentan con un obispo y cuatro sacerdotes (en el verano de 2019, al
administrador patriarcal de Teherán de los caldeos, Ramzi Garmou, también se le
negó la renovación del visado y ya no pudo regresar al país); una diócesis
armenia en la que sólo hay un obispo y la archidiócesis latina, que actualmente
no tiene ningún sacerdote y está a la espera de la llegada de su nuevo pastor
recientemente nombrado, monseñor Dominique Mathieu.
En
cuanto a la presencia religiosa, en el país operan las Hijas de la Caridad, con
tres religiosas en Teherán y dos en Ispahan. También hay dos laicas
consagradas. Los fieles son unos 3.000.
Con la partida de las religiosas, la presencia de
la Iglesia católica latina en Ispahan se perdería definitivamente. En 2016,
también en la ciudad de Ispahan, fue confiscada la casa de los Padres
Lazaristas. Es de esperar que las autoridades iraníes den marcha atrás y
reconsideren la decisión tomada, permitiendo que las hermanas concluyan sus
vidas en esta tierra que tanto han amado y servido con sacrificio y dedicación.
Las Hijas de
María Auxiliadora lanzaron proyecto para ayudar a los niños sin hogar y
rescatados de la esclavitud de Benín, África occidental, a reintegrarse en la
sociedad a través del arte.
Niños del Centro Mamá Margarita en Cotonú, Benín, África. Crédito: Salesian Missions
Las también llamadas Hermanas Salesianas de Don Bosco son
responsables del Centro Salesiano Mamma Margherita (Mamá Margarita), para
niños, y el Maison de l’Esperance (Centro Esperanza), para niñas, ubicados en
Cotonú, ciudad capital de Benín. En ambos lugares se ofrece vivienda, educación
y un oficio a los menores de edad más vulnerables del país.
En Benín los niños “se enfrentan a importantes desafíos para
obtener una educación dentro del deficiente sistema educativo del país. Según
UNICEF, Benín sigue siendo uno de los países más pobres del mundo, con cerca
del 70% de su población viviendo en la pobreza”, señalaron los salesianos en su
sitio webMission Newswire.
“Aproximadamente, la mitad de todos los niños de entre 5 y 13 años
de edad están involucrados en algún tipo de trabajo forzoso en el país y casi
el 20% padece desnutrición crónica. Los jóvenes de Benín también enfrentan
desafíos abrumadores en la lucha contra la pobreza, una de las causas
fundamentales del tráfico de menores”, agregaron.
En medio de este contexto, las religiosas lanzaron en el Centro
Salesiano Mamma Margherita un curso de introducción al arte dirigido a niños de
la calle del mercado de Dantokpa, que busca contribuir a su sanación
psicológica y emocional, y posterior reintegración social.
“El proyecto está llevando a los niños a descubrir sus talentos
ocultos, aumentando su autoestima y enseñándoles a integrarse en la sociedad”,
indicaron. “Los educadores [que trabajan en el centro] enseñan a los niños cómo
estirar el lienzo, preparar el material necesario y pintar”, añadieron.
El P. Gus Baek, director de Misiones Salesianas , filial
estadounidense de los Salesianos de Don Bosco, dijo que “enseñar a los
niños habilidades artísticas” les permite expresarse. “Los niños de la calle en
Benín sufren muchas injusticias”, por ello, “tener adultos a los que puedan
acudir en busca de apoyo y una forma de expresarse son pasos importantes en su
curación”, agregó.
Las Hijas de María Auxiliadora son reconocidas en el mercado de
Dantokpa por su labor en favor de las niñas y jóvenes. Desde el año 2001, las
religiosas ayudan a las jóvenes conocidas como ‘vidomegon’, a reintegrarse en
la sociedad y retornar a sus familias de origen.
Los salesianos explicaron que la palabra “vidomegon” es un “legado
de la tradición colonial” en Benín, a través del que “se confiaba a las niñas
de hogares rurales a un tutor [con mayor poder adquisitivo], para garantizar
que tuvieran acceso a una mejor educación”.
En la actualidad, “las familias más pobres suelen vender a estas
niñas como esclavas y las emplean como mano de obra a bajo costo en hogares y
en mercados”, indicaron los salesianos.
En medio de este contexto, las niñas “son víctimas de violencia
psicológica y física de todo tipo” y “se pasan la vida trabajando día y noche,
durmiendo bajo bancos y, con frecuencia, son explotadas y maltratadas”,
agregaron.
Ante esta problemática, las religiosas abrieron en 2017 el Centro
Esperanza. El objetivo del centro es brindar a las jóvenes rescatadas de la
esclavitud, “un lugar donde puedan dormir con total seguridad”, y también,
recibir apoyo emocional y educación técnica. Actualmente, el centro tiene
capacidad para 70 niñas.
“Además de recibir cómodos colchones para dormir, las niñas tienen
acceso a un psicólogo y un asistente que les ayuda a superar los traumas que
han sufrido. También tienen acceso a capacitación técnica y muchas se
convierten en panaderas, cocineras y pasteleras”, señalaron.
Antes de ser admitidas en el Centro Esperanza, las niñas ingresan
al programa de Barra Vidomegon, “un albergue salesiano donde pueden descansar,
pedir ayuda y encontrar apoyo, a través de actividades recreativas”; además,
reciben información que les permite decidir si desean unirse al Centro
Esperanza.
Desde 1958,
cada 25 mayo, se celebra el Día de África. Por este motivo, el
cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la CEE,
ha querido rendir homenaje «a todos los misioneros que se entregan
incondicionalmente a su labor evangelizadora».
P. Ramón Delgado con feligreses. Dominio público
En un país con muchos lugares
«castigados por continuas guerras, poniendo en riesgo sus vidas», dice el
cardenal, una de las respuestas a los problemas de África han sido los
misioneros.
Cerca de 1000 misioneros
españoles en África
Todas y cada una de las
diócesis españolas tienen a misioneros en África. Son cerca de un millar de
mujeres y hombres extraordinarios. Tal y como expresa OMP,
«son hermanas que ayudan en dispensarios y en colegios del continente, con la
constancia del amor que siempre está; son religiosos que hacen literalmente “de
todo”, cura, enfermero, asistente social y, sobre todo, amigo; son laicos, que
viven su vida diaria, en el África verdadera».
Como explicaba Ramón
Delgado, misionero en Togo, «el África
de los poblados sin luz, la del poco acceso a agua potable, la de un libro de
texto para cuatro niños, pero también la de la esperanza, la de una juventud
que ansía educación, la de las madres de familia que trabajan de sol a sol para
que sus hijos tengan una vida mejor, la de las riquezas agrícolas y minerales
que algún día gestionarán los africanos para los africanos».
Un
martirio de explotación a través de la historia
La suerte y el destino de
los africanos «no puede resultarnos indiferente», expresó el Papa Francisco a
finales del año 2015, durante el regreso de un viaje a aquel continente. «Sería
caer en la globalización de la indiferencia. África ha sido explotada siempre
por las otras potencias… Hay potencias que buscan solo coger las grandes
riquezas de África. África es un martirio, un martirio de explotación a través
de la historia».
Como signo de solidaridad y
de afecto, para hacerla presente en el corazón de la Iglesia, el Papa celebró
por anticipado en Bangui, la capital de la República Centroafricana, la
apertura del Año Santo de la Misericordia, convirtiéndola así en «la capital
espiritual del mundo».
Nosotros como cristianos
debemos sentirnos unidos a África y a los africanos: «Sus aspiraciones a la
justicia y a la paz deben ser apoyadas especialmente por los europeos, pues las
decisiones de hoy serán la base de la relación futura entre los dos
continentes. África tiene futuro porque casi la mitad de la población tiene
menos de 18 años. Pero ese futuro está amenazado por guerras, hambrunas y
pandemias frecuentes, aunque pocas veces aparecen en nuestros medios de
comunicación. Los diez países más pobres del mundo se encuentran en África. Las
nuevas generaciones tienen derecho a permanecer en su lugar de nacimiento para
servir a sus países y construir un futuro mejor para todos. Para ello deben
contar con nuestro apoyo».
Nadia de
Munari, misionera laica italiana de 50 años que hacía parte de la Operación
Mato Grosso (OMG) en Perú, murió el sábado 24 de abril luego de haber sido
brutalmente atacada con un machete y una comba hace unos días en su casa.
Nadia de Munari. Crédito: Avvenire
La
noticia ha causado gran dolor y pesar en la comunidad de Nuevo Chimbote, donde
servía a cientos de niños pobres.
Según
informa el Diario de Chimbote, la religiosa fue
atacada en la madrugada del miércoles 21 de abril en la casa hogar “Mamma mia”
de la Operación Mato Grosso, en el barrio pobre América del Sur en Nuevo
Chimbote, localidad de la costa norte del Perú ubicada a unos 400 kilómetros al
norte de Lima.
Desde
ese lugar dirigía seis guarderías o jardines infantiles y una escuela primaria,
donde en total se servía a unos 500 niños.
El
diario peruano señala que en el hogar “Mamma Mia” de la OMG se brinda
“alimentación gratuita a menores y madres de escasos recursos, y realiza
permanente labor social en favor de los más necesitados de la zona, por ello no
se entiende el salvaje ataque sufrido por la misionera italiana, muy querida en
nuestra ciudad”.
La Operación Mato Grosso fue fundada por el sacerdote
salesiano italiano Ugo De Cesi y tiene como fin formar a los
más jóvenes para trabajar por los más pobres, a quienes se les da formación
técnica y artesanal.
Según
el testimonio de los docentes que vivían con Nadia, recogido por el Diario de
Chimbote, el martes 20 todos se fueron a dormir a las 9:30 p.m. como indica el
reglamento de la institución, para despertar con la oración a las 6:30 a.m.
Al
ver que Nadia no despertaba, varios fueron a su cuarto y la encontraron
inconsciente sobre un charco de sangre y con varias heridas en la cabeza. Según
el diario italiano Corriere della Sera, otra
mujer, Lisbet Ramírez Cruz, también fue atacada.
La
misionera fue llevada al hospital regional Eleazar Guzmán Barrón, donde
el médico tratante señaló que Nadia tenía fracturas en
la mandíbula, el antebrazo, en el cuello, además de varios cortes en la cabeza
y la cara.
Nadia
fue trasladada luego a la clínica en Lima donde falleció alrededor de las 2:00
a.m. del 24 de abril.
No
se sabe aún la razón del asesinato pero la Policía Nacional del Perú ya
investiga los hechos.
La
noticia de la muerte de Nadia también ha impactado a la comunidad de Schio en
Vicenza (Italia) donde nació.
“Nadia
es una mártir”, afirma su madre según indica el diario italiano Corriere della
Sera. “Estas palabras no podrían ser más ciertas porque Nadia ha donado su
vida, ha derramado su sangre”, dijo al medio italiano Adnkronos el P. Gaetagno
Santagiuliano, párroco de Schio.
En una nota de la Diócesis de Vicenza, el
Obispo local, Mons. Beniamino Pizziol, expresó su pesar por la muerte de la
misionera laica.
"El
Obispo, toda la Diócesis de Vicenza y todos los misioneros y misioneras
vicentinos en el mundo se unen al dolor de la familia De Munari, a los amigos
de la OMG y a la comunidad cristiana de Giavenale, distrito de Schio, por la
pérdida de la amada Nadia, misionera laica y voluntaria de la Operación Mato
Grosso en Perú desde hace casi 30 años”, indica el texto.
A
través de su cuenta de Twitter, Cáritas de Roma también se
solidarizó con la familia de Nadia.
“Cáritas
de Roma se une al dolor de la familia De Munari y la Diócesis de Vicenza por la
pérdida de la amada Nadia, misionera laica en Perú desde hace casi 30 años”,
indica el texto.
La muerte de Teresita,
la niña que cumplió antes de morir su sueño de ser misionera, ha dado la vuelta
al mundo y su bello testimonio no se ha quedado únicamente en Madrid
Teresita recibió oficialmente de la Iglesia su nombramiento como misionera el 11 de febrero, fiesta de la Virgen de Lourdes
Desde Roma, monseñor Esquerda Bifet, reconocido teólogo,
misionero y formador de generaciones de sacerdotes, ha escrito una carta a los
padres de Teresita Castillo al conocer el fallecimiento de esta misionera tan
especial.
Miles de misioneros, sacerdotes y religiosos, se formaron con las
lecciones, predicaciones, retiros, cursos, cartas, infinidad de
libros y dirección espiritual, pero sobre todo con el testimonio de la larga
vida sacerdotal y misionera del que fuera fundador y director del Centro
Internacional de Animación misionera de Roma.
Christian Carlassare, es
misionero en una de las zonas más difíciles del mundo, Sudán del Sur, y es
ahora el obispo más joven de la Iglesia
Picasa/Missionari Comboniani
Una ‘iglesia en
salida’, misionera, atenta a las periferias del mundo pide el papa Francisco.
Así ha nombrado al obispo más joven del mundo, P. Christian Carlassare, M.C.J.,
43 años, misionero comboniano en Sudán del Sur.
Carlassare
es un sacerdote de Vicenza, Italia, originario de Schio, que ha recibido la
designación directa del papa Francisco para ser el nuevo obispo de la diócesis
de Rumbek, en el sur de Sudán del Sur, hasta ahora vicario general de la
diócesis de Malakal.
Atender a
los enfermos infecciosos aunque suponga arriesgar la vida: este es el voto
adicional de la congregación de las monjas que murieron de ébola en 1995 y de
sus sucesoras
Foto: Congregación Hermanas de los Pobres
La
Congregación de las Hermanas de los Pobres, la de las religiosas que murieron
de ébola en 1995 y de las que el Papa acaba de reconocer sus virtudes heroicas,
alberga un voto adicional que sigue vivo hoy en tiempos de COVID-19: estar al
lado de los enfermos infecciosos aun a costa de perder la vida.
«Nosotras seguimos nuestra labor con el
mismo espíritu de siempre», asegura la hermana Linadele Canclini, la
postuladora general de la congregación, encargada de sacar adelante la causa de
beatificación de las seis hermanas que fallecieron a causa del ébola en el
Congo en 1995. «Cuando empezó nuestro instituto hace 150 años, nuestro
fundador, Luigi Maria Palazzolo, incluyó un voto adicional que comprendía
trabajar en tiempo de pandemia contagiosa aun a riesgo de arriesgar nuestra
salud o incluso perder la vida», afirma. Hoy este voto adicional ya no es
oficial, «pero sigue presente en nuestro carisma y en nuestro trabajo diario:
estar al lado de los enfermos contagiosos pase lo que pase».
Un mes fatídico
Este fue el carisma que llevó a seis
hermanas de la orden a entregar la vida por atender a los enfermos del ébola en
el Congo durante la epidemia que asoló la región a mediados de los 90 del siglo
pasado. Tres de ellas –las hermanas Floralba, Clarangela y Dinarrosa– acaban
de obtener el reconocimiento de sus virtudes heroicas por parte del Papa,
mientras las otras siguen avanzando en el proceso para una futura
beatificación. Fue el período que transcurrió entre el 25 de abril y el 28 de
mayo de 1995, cuando estas religiosas lidiaron con el terrible contagio del
virus del ébola. En la lucha sostenida contra el virus, seis hermanas
permanecieron en el campo de batalla en el hospital que regentaban en Kikwit.
En esos pocos días murieron.
La primera fue la hermana Floralba. Un
día estuvo atendiendo en la operación de un hombre que estaba perdiendo mucha
sangre, y los pocos días comenzó a sentirse mal. Al principio los médicos
pensaban que era un ataque de malaria o tifus, síntomas muy similares a los
acusados por otros
pacientes que habían fallecido en
los últimos meses en el
hospital. La trasladaron al hospital de Mosango, pero a los pocos días el virus
la superó. Era el 25 de abril de 1995, el primer día de un mes dramático en el
que, junto con sor Floralba y muchos congoleños, las otras cinco hermanas
perdieron la vida. «Ellas han dejado en nosotras un recuerdo inolvidable, y
estamos muy agradecidas por este reconocimiento del Papa», afirma Linadele.
«Siempre que hablamos de ellas recordamos su generosidad a la hora de llevar a
cabo su vocación misionera, cómo realizaron de modo extraordinario su labor
dentro de la vida ordinaria de la misión», añade.
La postuladora incide asimismo en que
«recurrimos a ellas todos los días en nuestra oración para que intercedan a
favor de todos los enfermos del mundo afligidos por la enfermedad. Y son muchos
los que nos dicen que recurren a ellas por este mismo motivo». Hoy, el hospital
donde trabajaban las religiosas ha desaparecido, pero gracias a la generosidad
de un grupo de japoneses se ha levantado otro algo más pequeño en donde «los
enfermos se curan gracias al amor de las hermanas, en su mayoría ya congoleñas,
no tanto italianas como antes». Y a pesar de que el ébola ha experimentado un
rebrote en zonas del país, «a los lugares donde trabajamos aún no ha llegado»,
afirma.
Frente a la COVID-19
Ahora, cuando el mundo ha sido goleado
por otra pandemia, la de la COVID-19, «la situación que estamos viviendo nos
hace recordar los tiempos del ébola, pero, fieles al mandato de nuestro
fundador, hoy como ayer no podemos pasar de largo».
Así, en la casa de reposo que regentan
las hermanas en Bérgamo, desde donde habla la hermana Canclini, «ha habido
muchos contagios pero la congregación ha seguido activa y las hermanas han
respondido con valentía y generosidad, aun a riesgo de coger el virus. En
especial nuestras hermanas más jóvenes se han mostrado felices de sostener
nuestra obra, aunque varias de ellas se han contagiado». La postuladora general
de la congregación acaba recordando las palabras de Palazzolo, cuando decía que
«hace falta un corazón grande para hacer el bien». El tamaño de este corazón es
lo que han llevan 150 años demostrando las religiosas, tanto en África hace dos
décadas como en cualquier lugar de mundo hoy donde haya un enfermo contagioso y
necesitado.