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6 de octubre de 2015

OCTUBRE MISIONERO: ¿QUÉ HACEN LOS MISIONEROS?

Si la misión de la Iglesia, continuación de la de Cristo, tiene que llegar a todo hombre y a todo el hombre, se entiende que las empresas misioneras tiendan a atender al hombre en el más amplio abanico de sus necesidades

Aparentemente hacen lo mismo que los agentes de desarrollo, los cooperantes, los asistentes sociales o los integrantes de tantas ONGs.  Pero desde la motivación creyente en Dios, quieren atender al ser humano en el amplio abanico de sus necesidades. 

El ser humano es menesteroso por naturaleza y tiene necesidades básicas [alimentación, techo, vestido, sanidad, educación], pero también fundamentales [sentido de la vida, de la muerte, del dolor, necesidad de libertad, inquietud religiosa].

Yendo al encuentro de todo hombre, quieren atender a todo el hombre, en la totalidad de sus necesidades. Por lo tanto los misioneros, de forma mancomunada y de manera holística, van mejorando campos, casas y corazones; atendiendo a la agricultura, la cultura y el culto; construyendo granjas, escuelas e iglesias. 


Vistas desde fuera y consideradas de manera superficial, muchas de las actividades de los misioneros son juzgadas como idénticas a las que realizan otros cooperantes o voluntarios sociales. En la materialidad de las mismas así lo parecen, pero lo que distingue a los misioneros no es tanto lo que hacen cuanto lo que les mueve e impulsa, la motivación. Los misioneros son creyentes, cuya motivación más fuerte es religiosa y de profundo calado cristiano. Un misionero es un creyente que, desde que se hizo consciente de la declaración de amor recibida de parte de Dios, su vida se convirtió en un intento apasionado por responder  a la misma y hacer que otros puedan tener la misma experiencia.

La tarea principal del misionero es saciar el hambre más profunda que se agarra al corazón del hombre. ¿Tiene sentido hablar de Dios al que carece de todo? Demos vuelta a la pregunta: ¿Tiene sentido hablar de Dios al que tiene todo y no carece de nada? ¿Por qué hay que robar a los pobres la Buena Nueva del amor de Dios? ¿Por qué añadir a su terrible pobreza, ésta otra? La vida de las misiones prueba que los misioneros evangelizan y promocionan al ser humano a la par y sin conflicto de preferencias.

Si la misión de la Iglesia, continuación de la de Cristo, tiene que llegar a todo hombre y a todo el hombre, se entiende que las empresas misioneras tiendan a atender al hombre en el más amplio abanico de sus necesidades. Evangelización y Desarrollo han dejado de estar enfrentados, porque el Desarrollo es parte integrante de la Evangelización. Así los misioneros hoy están sacando adelante todo tipo de iniciativas al servicio de las necesidades primarias y fundamentales del ser humano. Y lo hacen atendiendo a la par y de forma mancomunada y de manera holística tanto a unas como a las otras.

Y esta convicción, que hoy la consideramos como de agua remansada, después de haber sufrido un aluvión de aguas bravas, no es algo nuevo en la vida de la Iglesia. San Benito y su obra (480-547) nacen cuando se desmorona el Imperio Romano. En medio de aquella desintegración cultural y social los monasterios benedictinos, extendidos por Europa entera, se convirtieron en islotes de integración de los más variados grupos humanos. Aquellas ciudades de Dios atendían las necesidades primordiales de la gente: agricultura, cultura y cultoY así la granja, la escuela y el templo fueron los tres pilares desde donde se construyó y evangeli Europa.



P. Lino Herrero Prieto CMM
                   Misionero de Mariannhill