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27 de noviembre de 2015

EL PAPA CONDENA EL MACHISMO Y EL «DESPRECIO A LA MUJER» EN UNA MISA MULTITUDINARIA EN NAIROBI

Pide «oponer resistencia a todas las prácticas que hieren a las mujeres y amenazan la vida de los no nacidos»

Con gesto sereno pero con toda claridad, el Papa Francisco denunció el jueves en una misa multitudinaria en Nairobi el machismo que domina en muchas sociedades africanas y pidió a los jóvenes, el futuro del continente, que se empeñen en luchar por la justicia.

La policía tuvo que cerrar el Uhuru Park por estar completamente lleno casi hora y media antes del comienzo de la misa. Cientos de miles de personas acudieron a la cita con el Papa a pesar de la intensísima lluvia y se distribuyeron por los parques de los alrededores, donde podían seguir la ceremonia en grandes pantallas de video. El total de fieles se situaba en torno al millón, según las primeras estimaciones.
Aunque el día era pésimo, la belleza de los bailes y el ritmo pegadizo de las canciones daban al encuentro una alegría extraordinaria. Pocos instrumentos emocionan tanto al oyente como uno de los más sencillos: el tambor tocado con las manos.


El presidente Uhuru Kenyatta y la Primera Dama, Margaret Kenyatta asistían a la misa en primera fila bajo un toldo. El resto del parque se convertía, a cada chubasco, en un mar de paraguas multicolores.
Francisco recordó en su homilía el alto valor de la familia en Kenia, donde se combinan de modo excepcional «el profundo respeto por la sabiduría de los ancianos y el amor a los niños».

Pero hay un punto muy negro en ese cuadro, que es la poligamia y el abuso rutinario de la mujer. El Papa afirmó que «por obediencia a la Palabra de Dios, tenemos que oponer resistencia a todas las prácticas que favorecen la arrogancia de los hombres, hieren o desprecian a las mujeres y amenazan la vida de los inocentes aun no nacidos». Las familias cristianas tienen que ser ejemplo de respeto.

Armonía religiosa

En un país minado por la corrupción y golpeado una y otra vez desde el 2011 por el terrorismo yihadista somalí de Al-Shabab, que suma ya más de 600 muertos, el Santo Padre se dirigió específicamente a los jóvenes, la esperanza de una nación que vive la armonía religiosa pero tiene que superar enormes desigualdades económicas e integrar mejor sus tribus y etnias.

El Papa pidió a los jóvenes que se comprometan «a formar una sociedad cada vez más justa, inclusiva y respetuosa de la dignidad humana. Que tengáis siempre en el corazón las necesidades de los pobres. Rechazad todo lo que lleva al prejuicio y a la discriminación porque esas cosas, como sabemos, no son de Dios».

Francisco volvió a desatar el delirio concluyendo su homilía con unas palabras en swahili: «Mungu awabariki! Mungu abariki Kenya!» (“¡Dios os bendiga! ¡Dios bendiga a Kenia!”).
Al comienzo de su segunda jornada en Nairobi, el Papa tenia aspecto muy cansado a las ocho de la mañana durante el encuentro con los líderes de todas las religiones. Pero al llegar a Uhuru Park y ver la alegría de la gente durante la misa, se fue contagiando.
Al final sonreía abiertamente en las palabras de agradecimiento final delcardenal John Njue, arzobispo de Nairobi, cuyo entusiasmo reflejaba uno de los días más felices de su vida.

Los kenianos de todas las religiones se sienten orgullosos de que su país sea el primero de África que visita el Papa. Se nota por todas partes una mezcla de dignidad y satisfacción, que permite el desarrollo normal de la visita con apenas policías dedicados al control de multitudes ni barreras que separen a la gente en las calles por las que circula el Papa.

Como en todos los países visitados por Francisco, la población se sorprende de que su automóvil sea el más pequeño de la caravana. Su Honda Ballade de color gris, contrasta con el gasto suntuoso de los automóviles del gobierno. 
Fuente: ABC