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23 de mayo de 2016

«UNIDOS A LOS CATÓLICOS CHINOS, QUE SEAN SIGNO DE RECONCILIACIÓN»

"El martes, 24 de mayo, nos uniremos espiritualmente a los fieles católicos en China, que ese día celebran con particular devoción la memoria de la Bienaventurada Virgen María"

Papa Francisco invitó a todos a unirse «espiritualmente» a los fieles chinos, a quienes pidió ser «signo concreto de caridad y de reconciliación». Durante el Angeles de hoy, en la Plaza San Pedro, el Pontífice rezó también por el Primera Cumbre Humanitaria Mundial, cuyo objetivo es reflexionar sobre las medidas que hay que adoptar para afrontar las dramáticas situaciones humanitarias provocadas por diferentes conflictos, los problemas medioambientales y la pobreza. 

«La carne de la humanidad», afirmó, ha sido herida «por la injusticia, por el atropello, el odio y la avidez», pero el Espíritu Santo da la fuerza «para ser levadura de comunión, de consolación y de misericordia».

Después de la oración mariana del ángelus, el Obispo de Roma subrayó: «El martes, 24 de mayo, nos uniremos espiritualmente a los fieles católicos en China, que ese día celebran con particular devoción la memoria de la Bienaventurada Virgen María “Ayuda de los Cristianos”, venerada en el santuario de Sheshán en Shanghái. Pidamos a María donar a sus hijos en China la capacidad de discernir en cada situación los signos de la presencia amorosa de Dios, que siempre acoge y siempre perdona. 

Que en este Año de la Misericordia los católicos chinos puedan, junto a cuantos siguen otras nobles tradiciones religiosas, convertirse en signo concreto de caridad y de reconciliación. De esta manera ellos promoverán una auténtica cultura del encuentro y de la armonía en la entera sociedad, aquella harmonía que tanto ama el espíritu chino».
 
Estaban presentes en la Plaza San Pedro muchos representantes de las comunidades católicas chinas en Roma e Italia.

Francisco también recordó que «mañana comienza en Estambul, Turquía, la Primera Cumbre Humanitaria Mundial, con la finalidad de reflexionar sobre las medidas de adoptar para ir al encuentro de las dramáticas situaciones humanitarias causadas por conflictos, problemáticas ambientales y extrema pobreza. Acompañamos con la oración a los participantes en esa reunión para que se comprometan plenamente en realizar el objetivo humanitario principal: salvar la vida de todo ser humano, ninguno excluido, en particular los inocentes y los más indefensos. La Santa Sede tomará parte en este encuentro, en esta Cumbre Humanitaria, y por esto viaja hoy, para representar a la Santa Sede, el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin».

El Papa pidió un aplauso parra todos los «buenos sacerdotes que hay que en Italia», al recordar que ayer fue proclamado beato Francesco Maria Greco en la ciudad de Cosenza, que era sacerdote diocesano, fundador de las Monjas Pequeñas Obreras de los Sagrados Corazones. Entre el siglo XIX y el siglo XX, explicó Francisco, el nuevo beato fue «animador de la vida religiosa y social de su ciudad, Acri, en donde ejerció todo su fecundo ministerio. Demos gracias a Dios por este sacerdote ejemplar».

Antes del ángelus, Papa Bergoglio afirmó: « La fiesta de la Santísima Trinidad nos invita a comprometernos en los eventos cotidianos para ser levadura de comunión, de consolación y de misericordia. En esta misión, estamos sostenidos por la fuerza que nos dona el Espíritu Santo: ella cura la carne de la humanidad herida por la injusticia, por el atropello, el odio y la avidez».
 
«La Virgen María, en su humildad -continuó-, ha acogido la voluntad del Padre y ha concebido al Hijo por obra del Espíritu Santo. Que ella, espejo de la Trinidad, nos ayude a reforzar nuestra fe en el Misterio trinitario y a encarnarla con elecciones y actitudes de amor y de unidad»
 
«Nuestro haber sido creados a imagen y semejanza de Dios-comunión nos llama a comprendernos a nosotros mismos como seres-en-relación y a vivir las relaciones interpersonales en la solidaridad y en el amor recíproco-observó. Tales relaciones se desarrollan, ante todo, en el ámbito de nuestras comunidades eclesiales, para que siempre cada vez sea más evidente la imagen de la Iglesia ícono de la Trinidad. Pero también se desarrollan en toda otra relación social, desde la familia hasta las amistades o el ambiente de trabajo – todo: son ocasiones concretas que nos son ofrecidas para construir relaciones humanas cada vez más ricas, capaces de respeto recíproco y de amor desinteresado».
 
Y Francisco explicó que «Dios es una “familia” de tres Personas que se aman tanto que conforman una sola cosa. Esta “familia divina” no está cerrada en sí misma, sino que es abierta, se comunica en la creación y en la historia y ha entrado en el mundo de los hombres para invitar a todos a formar parte de ella. El horizonte trinitario de comunión envuelve a todos y nos estimula a vivir en el amor y en el compartir fraterno, seguros que allí donde hay amor, allí está Dios». 


Fuente: Vatican News