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13 de junio de 2016

FILIPINAS; CUANDO LA EVANGELIZACIÓN PASA POR EL TRABAJO

Los salesianos se ocupan de un centro de formación profesional agrícola para ayudar a que las familias más pobres puedan ser autosuficientes. El testimonio de Luigi Parolin, un educador laico presente en el país desde 1960

«Estamos felices de estar al servicio de la juventud y de las familias pobres que viven en las zonas rurales». El laico salesiano Luigi Parolin llegó como un educador en 1960 a Filipinas, y durante este tiempo no ha perdido el entusiasmo de servir el Evangelio. 

En agosto de 2001, para salir al encuentro de las exigencias de un país pobre pero muy joven, se inauguró el Centro de Formación de agricultura y mecánica agrícola gracias al apoyo de la Asociación Misiones don Bosco, onlus.
«La escuela (o Centro) Don Bosco es una familia —explicó Parolin—, en la que cada uno cumple con el propio con serenidad, amor y responsabilidad. Esta es nuestra misión: anunciar a Cristo, reforzar y profundizar la fe en los jóvenes y en la gente». Las comunidades locales han apreciado mucho la decisión de los salesianos de crear la Escuela en la colina, en donde es más difícil (y más caro), debido a la dureza de la tierra, cultivar. 


Esta decisión tiene que ver con la intención de poder ayudar a la población más pobre para que pueda ser autosuficiente para lograr comprar un poco de arroz. «Lo hicimos porque amamos a los pobres, pero no nos conformamos: también organizamos la sección de mecánica agrícola (no existía en las regiones cercanas).Las personas saben que lo hacemos por amor». Si hay una constante en las escuelas de Don Bosco es que en el centro está la enseñanza del Evangelio: «Vivir el Evangelio con la propia vida ya es una forma de evangelización, y es también ser misioneros».

El Don Bosco Agro-Mechanical Technolgy Center de Legazpi, a unos 500 km. al sureste de Manila, sigue dos programas principales: la formación profesional para los jóvenes y la asistencia para las familias, tratando de mejorar sus condiciones enconómico-sociales tratando de hacer que sea más productivo el terreno. Si el primer aspecto ya está bien organizado, el segundo todavía se encuentra en la fase inicial. «Asistimos a los agricultores —confirma Luigi— en la preparación de la tierra con el tractor; plantamos maíz y soya, les ofrecemos fertilizante y las semillas, la asistencia técnica y compramos la cosecha. 

Tratamos de mecanizar la producción para que los cultivos sean más eficientes, disminuyendo los gastos y haciendo más competitivo el cultivo en el mercado. Y practicamos la agricultura biológica sin usar herbicidas». Técnicamente el Centro Don Bosco se ocupa de preparar la soya para venderla a las empresas de ganado, mientras el trabajo con los agricultores es organizado por el Centro salesiano mediante la Cooperativa Don Bosco.

En cambio, cada año son recibidos en la escuela 210 estudiantes. Son jóvenes que tienen por lo menos 17 años (que ya han acabado la secundaria y la preparatoria) y que provienen sobre todo de las zonas rurales. Para que puedan entrar a la escuela deben superar un examen que demuestra sus competencias y motivaciones. La mitad de los alumnos viven directamente en el Centro o con las familias que ponen a disposición camas para los estudiantes que cada fin de semana vuelven a sus casas. La oferta formativa tiene tres cursos: agricultura, mecánica agrícola (cursos de soldadura eléctrica, motores de un cilindro y motocicletas, y máquinas agrícolas) y electricidad.

En Filipinas, los católicos se ocupan de buena parte de las escuelas preparatorias y de las universidades, son «realidades abiertas a todas las confesiones religiosas apreciadas por la enseñanza que ofrecen y por la promoción de los valores humanos cristianos» . Hay un buen diálogo entre las religiones, aunque no se puede olvidar la presencia de un integralismo islámico en la isla de Mindanao: ahí han sido secuestrados y asesinados muchos misioneros simplemente porque «defendían a la gente pobre. No hay ninguna persecución religiosa, sino politica: son grupos armados que quieren hacerse valer para obtener dinero y poder». Las escuelas no tienen subvenciones estatales. Las familias más pobres, pensando en la formación laboral, dirigen a los jóvenes hacia la instrucción profesional. La oficina de trabajo es uno de los «mayores servicios y más esenciales de los que se ocupa el Centro Don Bosco. Esta oficina mantiene contactos directos con las empresas con las que se estipulan contratos de prácticas. Y nuestro personal sigue cada mes a los estudiantes en sus trabajos».

Fuente: Vatican Insider