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7 de septiembre de 2016

LOS CONSAGRADOS LAICOS FRENTE A LOS DESAFÍOS DE ÁFRICA

Sentimos fuertemente la necesidad de entrar en profundo contacto con las culturas de los lugares en los que vivimos

El recorrido de vida consagrada en los Institutos Seculares del continente africano, entre los consejos evangélicos y la lucha por la promoción humana. Una vía eclesial nueva y original, que pretende discretamente proponer nuevas visiones de la sociedad. Entrevista con Maria Veronelli de las Misioneras del Trabajo

Entre el 21 y el 25 de agosto de este año se llevó a cabo en Roma la Asamblea general de la Conferencia Mundial de los Institutos Seculares (CMIS), en la que se reunieron los Responsables generales que son miembros de la Conferencia y los Presidentes de las Conferencias nacionales y continentales: en total fueron 140 personas de más de 25 países, en representación de familias consagradas de Asia, América, África y Europa.

Los Institutos Seculares, que se reúnen en asamblea cada 4 años, son una de las formas de vida consagrada de la Iglesia católica. Son diferentes de los Institutos Religiosos en sus diferentes configuraciones, y encontraron su sitio en la Iglesia recientemente (en 1947, mediante la «Provida Mater», de Pío XII). Están compuestos por miembros laicos que, después de haber hecho los votos de castidad, pobreza y obediencia, eligen vivir en el mundo sin signos particulares que los distingan (nadie lleva un hábito especial), tal y como los hombres y las mujeres de las sociedades en las que se establecen («En el corazón del mundo con el corazón de Dios», Papa Francisco, 10 de mayo de 2014).


Después de una primera fase en la que esta particular forma de vida consagrada se manifestó principalmente en Italia y en Europa, ahora los institutos seculares han atravesado las fronteras, llegando a todos los rincones del planeta. Hoy existen 240 desperdigados en los 5 continentes, con alrededor de 40.000 miembros (mujeres, principalmente, y hombres).

El tema central que fue afrontado durante la asamblea de este año fue la «formación» de los miembros, en el ámbito de un contexto cada vez más globalizado, en contacto con nuevas formas de culturas. En este marco, África tuvo mucha importancia, pues se trata de un continente en el que comienza a ser significativa la presencia de los Institutos que plantea grandes desafíos y nuevos escenarios.

Hemos hablado sobre todo esto con Maria Veronelli, de las Misioneras del Trabajo y que, justamente, pronunció una importante relación durante las sesiones sobre África…

«Después de años de reflexión sobre el sentido de nuestra forma de vida consagrada en ambientes occidentales, nos encontramos frente a inmensos desafíos que nacen de nuevos contextos. Entre los mayores está África. Tenemos varias experiencias en diferentes países y justamente de ellos provienen preocupaciones y nuevas preguntas: sentimos fuertemente la necesidad de entrar en profundo contacto con las culturas de los lugares en los que vivimos, comprender mejor muchos temas, como la importancia de la etnia, de los clanes, de las demás religiones, los problemas sociales. A nosotros nos interesa estar en medio de la gente, no solo para atraer hacia nosotros, sino para promover el desarrollo del individuo, ser una semilla plantada en medio de la comunidad que quiere vivir a su lado».

África es un continente que, con grandes esfuerzos, trata de salir de emergencias y conflictos. Pero muchos problemas permanecen…

África es un gran desafío. En algunos países en los que estamos presentes hay guerras sangrientas; en otros hay persecuciones políticas; en muchos hay pobreza endemica, discriminaciones, carestías o desastres naturales. Estamos buscando nuestra vía para ser testimonios en estos contextos. Un concepto fundamental para nosotros es la promoción humana, en particular la promoción de la mujer. Diferentes Institutos trabajan para favorecer un recorrido para liberar a las mujeres de las sociedades en las que operan. 

Creo que desde este punto de vista nosotros podemos jugar un papel importantísimo y ser, hablo particularmente de los institutos femeninos, mujeres en un recorrido de liberalización que tratan de liberar a otras mujeres. Estamos reflexionando mucho sobre las maneras para promover la imagen y el papel de la mujer en los diferentes contextos africanos. Más en general, en ambientes a menudo lacerados como los que hay en África, nos ha parecido fundamental poner en la base de nuestra presencia el sentido y el valor de la libertad, de la verdad, de la justicia, del perdón».

¿Cuáles son las mayores dificultades para la difusión de esta forma de vida consagrada en África?

Principalmente están los problemas concretos de los que hablaba antes: conflictos, guerras, dictaduras, pobreza. ¿Qué significa, por ejemplo, proponer el voto de pobreza a personas ya extremamente pobres que tendrán que seguir viviendo en sus contextos sin ni siquiera un reconocimiento formal de su vida consagrada? Hemos discutido mucho sobre la importancia de que las personas encargadas de la formación en África traten de comprender antes que nada la cultura, de conocer la historia y la realidad, de acercarse a las personas con respeto, para después ayudarlas a descubrir la forma de ser seculares consagradas: la palabra clave para nosotros es «acompañar», nunca imponer. Hay problemas típicamente culturales relacionados con la cuestión del celibato y la castidad, la necesidad de paternidad o de maternidad, la presión de la familia. 

Está claro que nuestra forma de vida consagrada todavía no es muy conocida en África, y por ello hemos pensado que hay que esforzarnos a partir de ahora par que nos conozcan en las iglesias locales. Decimos que la nuestra es una historia que está comenzando en África. Pablo VI, en 1972, al hablar sobre los Institutos Seculares, dijo que representaban «una forma de consagración nueva y original, sugerida por el Espíritu Santo». El Espíritu, más recientemente, nos ha llevado a África, en donde creo que podremos, en nuestra humildad, jugar un papel importante.

LUCA ATTANASIO
Fuente: Vatican Insider